
El plan, sencillo, consistía en asistir a los cursos regulares de alemán como idioma extranjero en alguna de las sedes de la institución, con todos los gastos pagos, más un estipendio mensual para las posibles extras. En mi caso particular además significaría el reencuentro con mi hermana mayor emigrada.
Aparte, gracias a la organización logística del colega del colegio Otto Krause con quien compartimos el viaje y a las bondades del sistema EurailPass, podríamos mechar las clases del idioma de Daimler, Benz, Diesel y Porsche con algunas salidas de fin de semana visitando algunas ciudades destacadas del «Viejo Continente». Bastante agitación para la cabeza de alguien que hasta entonces lo más lejos que había llegado era a Río Ceballos.
El cierre del viaje, luego de un paso por Berlín, donde todavía se alzaba el Muro, fue en Torino, donde como cierre del lanzamiento de la Ritmo se había organizado una exhibición de los trabajos gráficos presentados a la convocatoria que da título a estas líneas.
Con la perspectiva que dan los años y sin caer en introspecciones demasiado profundas (menos que nunca hoy que se celebra el «Día del Psicólogo y la Psicóloga») y recordando la frase de José Bleger, “toda interpretación fuera de contexto es una agresión”, les dejo entonces estas imágenes de época contando con el favor de su imaginación para disfrutarlas.
Fotos: Alejandro Tasso
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