Tanques llenos: la estación de Playa Chica

6/Oct/2020

Otra de las efemérides del día de hoy en Argentina: el «Día del Museo Municipal», que se conmemora cada 6 de octubre.

Uno de esos tantísimos museos se encuentra en el barrio Los Troncos de Mar del Plata y se llama Archivo Museo Histórico Municipal Roberto T. Barili. En esa casona neocolonial rodeada de un parque brutal se pueden ver muestras como la que celebra la historia del Festival de Cine de Mar del Plata o consultar el archivo, tarea que nos regaló imágenes como las del post de los boliches de Av Constitución, el de las bicicleterías y el camioncito de Harrods o el de los furgones de Cabrales.

Ahora vamos por esta estación de servicio, en una de las curvas más adrenalínicas del circuito costero de Mar del Plata, en los límites de Playa Chica con Cabo Corrientes. Desde hace no mucho tiempo allí, en la esquina de Rawson y la costa, hay una enorme torre, una de las más recientes en continuar la saga de edificios con el nombre Maral, inmortalizados y mortalizados por un tal Alberto Olmedo.

Durante décadas hubo allí una, en su momento, futurística estación de servicio, con garage en el lote contiguo y aquellas rampas curvas que supimos conseguir en las estaciones de servicio de juguete de las décadas de los años 60, 70 y hasta los 80, pero que no necesariamente teníamos la posibilidad de cotejar su veracidad en el mundo real. Este era uno de esos casos.

Lo que desconocemos es si el piso al que accede la rampa fue utilizado por completo como garage o si siempre sirvió de puerta de entrada a bares y boliches que eligieron esa excepcional ubicación frente al mar. En la época de la toma, que estimamos a fines de los años 60 o tempranos años 70, funcionaba allí «Arena» con su carta de cocktails. Ya en la década de los años 80 se instaló allí otro bar llamado «Sandbar».

Para los que aún no alcanzamos los grupos de riesgo, otro recuerdo puede llegar desde esa misma esquina. A fines de la década de los años 80 y anticipándose al confeti menemista, Moria Casán inauguró allí su «Gaysoline», el primero o al menos el más mediático de los boliches para público homosexual que tuvo «La Feliz».

La estación de servicio pasó muchos años de este milenio sin dar servicio, pero creo recordar que hubo allí en el siglo pasado surtidores y cartelería de Isaura, de EG3 y quizá de YPF. Los lectores habitantes de la ciudad o los habitúes memoriosos seguro podrán aportar más precisiones.

Foto: Archivo Municipal Roberto Barili

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