
Son libros para chicos, en inglés, y te explican todo: cómo funciona el motor, dónde y cuándo corren, etc, etc. Cada libro tiene una dedicatoria obvio. Para mí tienen un enorme valor sentimental.
Más o menos a esa misma edad, el viejo me regaló un kart con motor Sachs 125 cc, gomas y llantas de motoneta. Recuerdo en esa época usar la «S» de Sucre, en San Isidro, abajo de la Panamericana para hacerla a fondo, cruzado completamente. No había tráfico y recuerdo bien ir y venir buscando el radio ideal con los cordones de la vereda que se querían cruzar delante mío. Muy guachos los cordones… ¡qué epoca, por favor!
El viejo corrió en motonáutica. Fierros y velocidad no eran malas palabras en casa.
Fotos: Charly Walmsley
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