Las insoportables dudas sobre los Amilcar 6 cilindros en Argentina

Santino
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El C6 junto al Sumbeam 4,5 litros ganador del Grand Prix de Miramas en la casa de Macoco en Paris

Con los recientes artículos sobre los Amilcar 6 cilindros de Simon Moore para la revista The Automobile, y principalmente con su última carta de lectores sobre el Amilcar C6 de “Macoco” compitiendo en la ciudad de Mar del Plata, no pude evitar que viniera a mi memoria el viejo misterio sobre estos modelos en Argentina (y alrededores…).

Mi padre, durante gran parte de su vida, se dedicó a la investigación y restauración de distintos ejemplares de esta marca francesa. También fue dueño de uno de estos Amilcar Grand Prix que llegaron a Argentina y que, aparentemente, fuera propiedad de Martín “Macoco” de Alzaga Unzué. Lamentablemente él murió hace muchos años y dejó muy poco escrito sobre la cuestión. Sólo en algunos artículos que publicó durante sus años de periodista en diversas revistas temáticas hizo comentarios sobre la historia de esta marca en el país, pero también nos dejó todas sus dudas, que siguen siendo las mismas que tengo hoy en día…

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Él recordaba que siendo niño iba a una agencia de autos en la Av. Juan B. Justo y Av. Santa Fe, relativamente cerca de su casa, donde había un Amilcar 6 cilindros en venta. Fantaseaba que su padre se lo compraría algún día y asiduamente iba a ver a “su” auto. Hasta llegó a ganarse la confianza de los vendedores que le permitían sentarse adentro y tomar el volante para sentir el poder de la historia. Un día, como tantos otros, lo fue a ver y ya no estaba más. Este había sido el auto de “Chuzo” González, que algunos expertos en el tema afirman que fue exportado a Alemania a fines de los 50s o principios de los 60s.

AMILCAR 6C CHUZO

Y aquí comienzan los misterios. Hace algunos años que estoy tratando de averiguar el enigma de los Amilcar 6 cilindros que parece que a muy pocos interesa, al menos en Argentina. Los datos que logré conseguir no son muchos pero el tema comienza más o menos así: según el libro Fuerza Libre, de Guillermo Sánchez, en 1925 hubo una representación de la casa Amilcar en Buenos Aires a cargo de un señor llamado Raúl Chiesa. Aparentemente, se importó un número considerable de estos autos y muchos corrieron en el viejo circuito de la localidad de San Martín. No se sabe bien si fueron sólo pequeños modelos de 4 cilindros -mi padre logró encontrar muchos de éstos-, o también algunos 6 cilindros. Según la mayoría de los “monos sabios” sólo participaron de los primeros, pero algunos de esos ejemplares tenían compresor.

A principios de los años 70 mi padre le hizo una entrevista a “Macoco” para la revista Corsa. A partir de ese momento logró entablar una amistad con el dandy y según sus recuerdos le comentó que en los años 20 se trajo dos 6 cilindros de Europa. La leyenda cuenta que un día pasó frente a la agencia Amilcar en los Champs Elysées de París y vio que había dos en exposición. Cuando preguntó el valor le respondieron una cifra muy elevada, equivalente a un Rolls-Royce del momento. La respuesta de “Macoco” fue: “Muy bien, me llevo los dos…”. Nunca nadie pudo comprobar la anécdota pero la realidad es que tuvo dos de estos Amilcar, que según Guillermo Sánchez eran un C6 y un C0. Según “Macoco”, uno era el que había ganado el Grand Prix de Voiturettes en 1925 y el otro era una “réplica” del anterior. Supongo que lo dijo por el C6 comparado con el C0 por las bancadas de metales y no de rulemanes. No sé bien a que se refirió con esto, pero con uno de los dos corrió algunas carreras en Europa, entre ellas la trepada de Behovia en los Bajos Pirineos donde salió segundo detrás de un Delage 12 cilindros.

Luego, cuando regresó a la Argentina, no se sabe bien si se trajo uno o los dos autos. Según lo que pude deducir trajo los dos. Según “Macoco” también, pero hay quienes creen que se pudo haber “confundido” y sólo trajo uno. En la foto que publicó Simon Moore en The Automobile, se lo ve corriendo en Mar del Plata con el auto que más usó y al que luego le adaptaron un motor Ford V8, primero un 60 y luego un 85 HP. Con el tiempo este auto fue desmaterializándose en diferentes categorías menores donde lo fueron sometiendo a diversas modificaciones. Se sabe también que al último V8 le agregaron un compresor Mc Culoch y que terminó sus días con un tren delantero completo de Lancia Augusta. El último registro de este auto es que fue de Enrique Moyano hasta que murió. Luego, como dijo mi viejo, “se lo tragó literalmente la tierra”.

El otro puede haber sido rescatado por mi padre siguiendo algunas indicaciones de lo que “Macoco” recordaba. Pero el dato certero recién llegó en 1968 a través de una persona que quiso publicarlo para la venta en los clasificados de la revista Corsa, aunque eso nunca llegó a suceder porque no pasó el “filtro” de la redacción en la que el trabajaba. El auto sin motor estaba en un desarmadero en Temperley, en las afueras de Buenos Aires, con algunas modificaciones del tiempo y mucha corrosión, pero nada grave. Hacerse del motor y sus partes fue lo más difícil. El resto estaba todo.

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Mi padre fue recorriendo los diferentes talleres a los que el antiguo dueño recordaba que había encargado tareas y nunca pasó por ellas. Así fue pasando el tiempo, yendo de uno a otro, hasta que llegó a un rectificador donde por enésima vez preguntó por ese motor raro. “Ah, ¿uno viejo de aluminio?”, le preguntó el mecánico, “Sí, sí, ese” le respondió Sánchez Ortega. “¡Qué suerte tiene!, justo lo estábamos por tapar con cemento”, le dijo el mecánico mientras lo llevaba hasta el fondo del taller donde había un enorme pozo de un poste de luz. Lo estaban rellenando con basura y fierros para luego volcarle cemento líquido. En el oscuro fondo se podía ver un motor donde se leía Amilcar en las tapas de los árboles de levas.

Con la ayuda del mago “Pichón” Rocha lograron, con sangre, sudor y lágrimas verdes, hacerlo andar. Rodolfo Iriarte, testigo de toda esta historia, recuerda que había muchas piezas irrecuperables y que las bielas del motor eran unas de Ford forjadas que las habían soldado. La única solución que encontraron fue ponerle bielas de Mini Cooper y los pistones hechos a medida. Esta atrocidad de las bielas Ford fue autoría de Jorge Malbrán, confesó él mismo, cuando el auto era de “Chuzo” y corrió en las primeras carreras del Club de Automóviles Sport. Entonces ¿este auto es el de González y nunca fue exportado a Alemania como aseguraban? ¿O sólo quedó el motor y el resto del auto se fue?

En segunda fila Chuzo y su Amilcar en una largada del CAS en la costanera

Pero la historia es más complicada. Juan Jiménez Cabrera, un uruguayo de Montevideo, importo a su país un C6 en 1929. Aquí entra el tercer Amilcar de la discordia… Se sabe que corrió varias carreras, muchas de ellas sobre la Rambla Wilson de su ciudad. A mediados de los años 30 se lo vendió a Jorge Montero, que lo corrió algunos años más y también terminó adaptándole un Ford V8. Hay que comprender que esos motores eran muy complejos para los mecánicos locales y conseguir repuestos era muy difícil o casi imposible. La opción de “americanizar” la mecánica era muy tentadora y de esa manera se podía lograr un excelente híbrido con la potencia y confiabilidad de un motor americano y las prestaciones que brindaba un chasis Grand Prix europeo. Luego no se supo más nada sobre este auto. Algunas hipótesis sugieren que pudo haber sido exportado a Argentina pero la realidad es que no hay ningún registro sobre eso.

Enrique y Santiago con chasis Amilcar en Pergamino

Chasis en construccion en Pergamino 80s

La restauración del C6 de mi padre llevó años y muchos disgustos. Junto a la ayuda de su amigo Desmond Peacock desde Inglaterra y muchos otros en Buenos Aires lograron hacerlo rugir. Gran parte de la ayuda en este trabajo fue a cargo de Héctor “Chiquito” Solmi en el galpón del campo en Pergamino, principalmente todo el trabajo del chasis. Una vez restaurado completamente el auto quedó espectacular y sonaba que estremecía la piel (cuando arrancaba…), pero había un gran problema, mi padre medía 1,90 m y el auto bordeaba el límite de ser un juguete. De la única manera que podía entrar ahí era si le sacaba los asientos. Haciendo contorsiones con su prominente panza se introducía allí poco a poco. Pero salir era un drama. El auto lo corrió en algunas carreras del Club del Automóviles Sport sin demasiados logros ni satisfacciones. El resultado fue que unos pocos años después lo vendió y el C6 volvió a Francia luego de 60 años. Este fue el último modelo que hubo en el país.

Entonces las dudas son: ¿”Macoco” trajo dos C6 a Argentina? ¿Alguno de los dos era un C0? ¿El de “Chuzo” González cuál fue? ¿Era la “replica” de “Macoco” o fue el de Montevideo? ¿Habrá sido uno que trajo posteriormente “Macoco” y no recordaba? ¿Raúl Chiesa habrá traído algún otro “no declarado” para su agencia? ¿El auto de mi padre fue un chasis de C6 con el motor de otro? En definitiva, ¿cuántos Amilcar 6 cilindros hubo en estas costas?

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Todo indicaría que el auto de mi padre sería el que fue de “Chuzo”, principalmente por algunas características de la carrocería. Entonces, ¿el que se exportó habrá sido el uruguayo? ¿Se exportó el segundo de “Macoco” y el de mi padre era el uruguayo? ¿O no se exportó ninguno en los años sesenta? ¡Me vuelvo loco!

Mi padre también tuvo un CGSs que usó durante muchos años y proyectos varios con otros 4 cilindros. La mayoría de ellos volvieron a Europa y estoy seguro que allá deben tener un seguimiento histórico más preciso de sus historias. Tal vez nuestros amigos del Amilcar Register me puedan ayudar con este misterio de los Amilcar 6 cilindros que pisaron Argentina y de una buena vez pueda dormir en paz.

Fotos: Archivo Sánchez Ortega

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Publicado originalmente en la edición número 61 (Primavera 2015) de la Revista Rueda Rudge, órgano gráfico del Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina.

28 Comentarios, RSS

  1. José del Castillo 22/10/2015 @ 2:24 pm

    Lindísimo artículo Santiago, yo no recuerdo al 6 cilindros pero sí al de cuatro como a la Brescia ex Avelino Gutierrez que dormía en un garage que estaba al lado de mi casa de Olivos. Gracias por estos recuerdos.

  2. Cinturonga 22/10/2015 @ 2:32 pm

    Excelente nota Santi! y tremendas las fotos…como me gustan las viejas… fotos!…Después la tendré que releer con mas tiempo para tratar de entender algo, Si ud. se marea después de años de investigar, imagine uno como queda parado. Se lo imagina?

    Un carinho glande, Cintu.

  3. Gaucho Pobre 22/10/2015 @ 3:04 pm

    NOTASA Santino, para leerla mucho más de una vez, apasionante. Muchas Gracias.
    Que riqueza de autos que pisaron estas tierras, uno ha escuchado y leído sobre ésto, pero siempre hay algo más que sorprende.
    Ese portón de campo de chapas acanaladas pintado de rojo, me parece que fue fondo de una fotografía de una (la) Cisi a pedal.
    El niño desposeido de vestimenta es Ud? Si es así, este artículo servirá para demostrarle a mi esposa que hay casos peores, ya que la seudo-restauración que estoy llevando a cabo hace años, aún no ha arruinado mi economía al punto de no tener ropa para nuestros hijos (estamos cerca).

  4. Bocha Balboni 22/10/2015 @ 3:49 pm

    Extraordinario Santiago, volví a revivir todo lo que aprendí de tu viejo leyendo sus notas en Corsa. Fenomenal trabajo.

  5. Santino 22/10/2015 @ 4:21 pm

    Si, el niño natural soy yo. Y efectivamente esa es la entrada al templo de las momias, donde algunas, a veces, resucitan…

    • Cinturonga 22/10/2015 @ 7:46 pm

      De ese joven chasis no quedó nada no?

      • Santino 22/10/2015 @ 8:14 pm

        El joven chasis era un modelo a escala de un muy productivo filtro de cerveza. El del auto se volvió nadando a Europa hace muchos años.

  6. Güilbeis 22/10/2015 @ 5:49 pm

    Excelente nota. Gracias por compartir tanta historia. Si algo recuerdo de Corsa son las historias del barbeta con los Amilcar.

  7. Javier 23/10/2015 @ 12:52 am

    Un par de cositas.
    Los Amilcar me gustaron desde el primer día que los vi sin saber que era, con el tiempo me informé un poco y ahí me terminó de atrapar. Hermosos autos y con un estilo tan particular como el de marcas mas grandes, es muy dificil encontrar una linea única en el diseño de un auto y estos la tiene. Hay marcas muchos más grandes que no llegan ni a la mitad. Es mi forma de verlo.
    Por otro lado, que buena foto la de 3/4 frente con el fondo de la casa atrás…..EXCELENTE. Inspiradora de sueños.

    Y la otra cosa que vi en otra foto es el niño posando en ¨tarlípes¨ como si nada….es el mismo que este año ganó el concurso de mejor vestido de época? ja parece una ironía jaja.

    Que bueno nota Santi.

  8. Barrolomeo Costantini 23/10/2015 @ 8:21 am

    Sancho: excelente artículo. Una verdadera perla!!
    Una buena nota de autos clásicos es aquella que te deja queriendo saber más; como esta.

  9. Qui-Milano 23/10/2015 @ 12:52 pm

    Me sorprendió lo pequeño que es este auto, inclusive en comparación con una Bugatti 35 He visto algún C4 y CGS y son realmente chiquititos, auténticos cyclecars.
    El C6 tiene una mecánica preciosa, miren aquí un ejemplar restaurado recientemente: http://www.thornleykelham.com/gallery/1928-amilcar-c6-voiturette-chassis-no-11052/#ad-image-17

  10. Gonzalo Balaguer 23/10/2015 @ 1:09 pm

    Que linda nota..!! Cuántos misterios!!

  11. Alvaro 23/10/2015 @ 5:29 pm

    Muy bueno el artículo, los Amilcar y las Bugatti…. las pasiones de tu padre !!!

  12. CharlieKober 23/10/2015 @ 8:23 pm

    Rememoro la ansiedad de la espera de la llegada de Corsa al kiosko, fundamentalmente para leer las notas del barba…… Por cierto, excelente artículo! (y cuantas dudas quedan…)

  13. pierre menard 24/10/2015 @ 10:22 am

    Gran nota ¡¡ ya la había leído en Rueda Rudge ( Gentileza de un ex Pdte del Clásicos que viaja a estas tierras cada 11 meses ) . Una reflexión, se imaginan hoy alguna publicación ( de cualquier tipo ) que tuviera en su redacción a Germán Sopeña , Willy Martire , Sanchez Ortega y algunos más ..???? Que tiempos los de la “verdadera” Corsa ……que a estas tierras llegaba con 3 o 4 meses de atraso …..y que el 82 dejo de llegar , según se dice , por que se prohibió su venta a Chile por “difundir material técnico estratégico ” …si non e vero e ben trovatto ……..

    • Pablo Felipe Richetti 25/10/2015 @ 10:41 am

      De acuerdo con Ud., estimado Pierre, esas notas eran imperdibles, sin duda escritas con pasión, la misma que nos encuentra en este gusto por los clásicos y sport. Gracias

  14. Güilbeis 24/10/2015 @ 1:31 pm

    Alguien se acuerda de Pararisas Corso?

  15. José del Castillo 25/10/2015 @ 10:59 am

    Que buen nivel de restauración el del Amilcar blanco!!, lástima no tener fotos de detalle del que restauró Enrique, ya que también él era bastante obsesivo en las restauraciones.
    ¿Alguien me puede decir cuál es la razón de tener dos cuentavueltas?

    • Santino 25/10/2015 @ 12:49 pm

      Hola Juse, tengo muchas fotos de los detalles de la restauración pero hubo que hacer una selección para esta nota. Si te interesa alguna parte en particular la puedo buscar y te la mando. Encima usó unas transparencias de 10 cm con una nitidez asombrosa.
      Calculo que se aplicó el concepto aeronáutico de tener todo doble, si falla un tacómetro se usa el otro.

  16. José del Castillo 25/10/2015 @ 6:15 pm

    Santiago, no, dejalo por ahora, en todo caso cuando nos veamos.
    Muchas gracias.

    Diego, Hernán, no fueron al Gálvez el sábado. Se hubieran llevado una grata sorpresa.

  17. Qui-Milano 26/10/2015 @ 3:45 am

    Los dos cuentavueltas no tienen otra explicaciòn que no sea un capricho.
    En la foto num 30 del motor se ve que desde cada àrbol de levas sale un Bodwen directamente hacia el cuentavueltas y si como no puede haber variaciòn de vueltas entre el àrbol de admisiòn y el de escape, se llega a dos conclusiones, o es redundancia aeronàutica como dice Santino o es capricho estilistico…
    si hay otra explicaciòn tecnica me encantarìa conocerla.
    saluti

  18. Fede44 26/10/2015 @ 7:00 pm

    Excelente nota Santi, gracias. Justamente hoy hable con un amigo suyo que tiene uno de los Amilcar 4 cilindros que fuere de su padre, aca cerquita…parece que lo esta terminando de restaurar!! Tambien menciono algo del Austin..

    Abrazo!

    • Santiago 26/10/2015 @ 8:10 pm

      Hola Fede, este sería el segundo que me entero que era de mi viejo y que ahora está en UK. Roger Smith tiene otro en la lista a restaurar.
      El otro día encontré una publicación del Amilcar Register de los 80 y mi viejo llegó a tener cinco Amilcar! Que anduvieron solo dos.

      • Fede44 27/10/2015 @ 8:33 pm

        Santi, fue justamente Roger con quien hable! Me estuvo desasnando respecto de otro auto, y quien me dio su telefono me dijo que era un restaurador muy particular que vivia en una iglesia abandonada…me acorde de tu cuento y le pregunte: por casualidad lo conoce a Santiago? Y ahi empezo la chachara del Amilcar. Parece que esta casi listo!!
        Abrazo

  19. Chuzo 01/11/2015 @ 8:20 pm

    Muy buena nota Santi
    Gracias
    Abrazo

  20. a-tracción 10/11/2015 @ 6:44 pm

    Santi, la nota me trae nostalgia.
    A mediados de los ochentas recuerdo que la nota del C6 salió en la nueva revista Parabrisas (nueva para mí que solo tenía 15 años y ningún background fierrero en la familia).
    Recuerdo volver del kiosco y devorarme esa nota de tu viejo y su C6.
    Esperaba la Parabrisas cada mes para ver cual sería el clásico destacado de esa edición.
    En aquel entonces, no tenía nada que ver con el ambiente de autos clásicos pero mi devoción me llevó con los años a conocer gran parte de toda la fauna del ambiente y hoy por hoy ser amigo de varios de los hijos de esos próceres que tantos autos interesantes salvaron de su desaparición.

  21. Philip Schram 15/03/2016 @ 12:52 am

    Hello,
    Very nice article. I have been tracking all the C6 & C0 Amilcar and I would like to correspond directly with you. Sorry, I do not write in Spanish.
    I have also been working on Andre Morel, works Amilcar pilot.
    http://lezebre.eu/car/amilcar/photo%20gallery%20voiture%201000.htm

    Regards,
    Philip Schram
    Car Historian

  22. Don Richard 27/03/2016 @ 8:54 pm

    mi madre siempre me contó que corrían al tren en Chivilcoy en la estancia de un amigo de la familia, Juan Mariezcurrena. Debió ser allá por 1938/40. Este señor tenía un Amilcar. Lamentablemente no tengo más datos, por ahí te puede servir con e registro Amilcar.

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