
Siguiendo la tendencia que ya había revolucionado los autos de Fórmula 1 en años anteriores, la nueva coupé proponía un motor montado en posición central trasera, con una gran evolución en prestaciones, confort y seguridad con respecto a sus antecesores. Maserati le encomendó a Giorgetto Giugiaro, de Italdesign, que vistiera a este deportivo.
Las características distintivas del vehículo incluían faros retráctiles para evitar la resistencia aerodinámica, suspensiones independientes para todas las ruedas (por primera vez en un Maserati), frenos de disco, embrague en seco de disco único, caja de cambios de 5 velocidades y amortiguadores telescópicos.
El Bora combinaba comodidad y prestaciones y tenía una velocidad máxima de 280 km/h, asegurando un gran placer de conducción gracias a la ágil respuesta del motor y su interior bien aislado. Mientras que la ingeniería del vehículo llevaba el nombre de Giulio Alfieri, la aerodinámica y el estilo, como ya mencionamos, fueron obra de Giorgetto Giugiaro, quien creó una coupé de dos plazas con líneas simples y elegantes que le dieron al Maserati Bora una apariencia equilibrada.
El resultado fue un auto que marcó tendencia, con formas fluidas y depuradas, con un carácter rebelde típico de la década de los años 70, y que hoy sigue siendo popular entre los entusiastas. Medio siglo del Bora, un viento nuevo que sacudió el segmento de los deportivos en su época.
Fotos: Prensa Maserati
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