
Como es costumbre en cada edición dominical de la Recoleta-Tigre, la tarde anterior del sábado se aprovecha para convocar a los participantes a inscribirse, recibir las correspondientes placas e instrucciones y exhibir los autos sobre la calle Quintana, frente a La Biela, uno de los bares notables de Buenos Aires y el que conserva más historia relacionada a los “fierros”.
Como la Recoleta-Tigre suele agendarse en el mes de agosto, con la idea de evitar los días de calor y que los veteranos levanten temperatura, la exhibición y el paseo por las calles aledañas de los sábados puede ser un desafío para los propietarios y los espectadores más valerosos por cuestiones climáticas. En cambio hoy tocó un día de temperatura perfecta, lo cual redundó en un gran ambiente, con gente como hace mucho no se veía disfrutando el curioso show de los veteranos y más de una veintena de las máquinas que en el día de mañana intentarán completar a partir de las 9.00 hs la distancia que separa Recoleta-Tigre, homenajeando a la primera prueba de velocidad en caminos abiertos disputada en nuestro país, organizada en el año 1906.
Fotos: Diego Speratti
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