Rural Willys, la historia de la Estanciera brasilera

4/Abr/2024

En la década de los años 50, las rutas brasileras eran aún más precarias que las de hoy en día: faltaba asfalto y sobraba barro. No debía extrañar que la norteamericana Willys-Overland hiciera un esfuerzo por instalar una fábrica allí. En Brasil se vivían los tiempos de la industrialización entre el fin del segundo gobierno de Getúlio Vargas y el inicio de los años de Juscelino Kubitschek (casi como un espejo, en Argentina sucedía algo similar bajo el impulso a la industria nacional del gobierno peronista, afianzado años después en el mandato de Frondizi con el Régimen de Promoción de la Industria Automotriz).

La Willys era una fábrica independiente que, durante la Segunda Guerra, ganó fama produciendo el Jeep militar. Con el fin del conflicto mundial, el valiente 4×4 pasó también a ser vendido para uso civil. Inicialmente era considerado maquinaria agrícola…

Aún transitando la década de los años 40, Willys comenzó a diversificar su línea en los Estados Unidos, creando versiones más sociales del Jeep. Una era el Jeepster (convertible que nunca sería hecho en Brasil), otro era el Station Wagon, que puede ser considerado la madre de todos las SUV.Lanzada en 1946, la Willys Station Wagon tenía chasis con largueros separados de la carrocería, ejes rígidos y paquetes de elásticos. Su motor inicial era el modestísimo L-134 Go-Devil, de cuatro cilindros, del Jeep militar y de su hermano civil, el CJ-2A. Una versión 4×4 de la Station Wagon fue presentada en 1949 y luego el modelo pasó a ser equipado con un motor de seis cilindros, todavía del tipo “cabeza plana” (o sea: con válvulas en el block).

Pero era en la carrocería de acero estampado y sus líneas cuadradas que estaba su gran «revolución”. Hasta entonces, todos los utilitarios y camionetas fabricadas en los Estados Unidos hacían uso de la madera en su construcción. Y fue así que la Willys Station Wagon alteró esa tradición con una estructura completa de metal. ¡Termitas, nunca más! Lo curioso es que, en los primeros años de producción, la pintura de la carrocería en marrón y beige podía sugerir que la Willys Station Wagon era una woodie.

En 1947, los Willys comenzaron a desembarcar en Brasil importados por la firma Gastal. Era una empresa con sede en Rio de Janeiro, que llegó a tener una pequeña línea de montaje en el municipio de Nova Iguaçu, en el interior del estado de Rio. Poco después, los Jeep pasaron a ser montados también en San Pablo por la Jeepsa (1948) y su sucesora Agromotor (1949).

Las ventas de Willys prosperaron tanto por allí que, en 1952, la compañía decidió que era hora de construir una fábrica de verdad en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo. De alguna manera, Willys se anticipó a lo que vendría: a partir del 1º de Julio de 1953, la importación de vehículos armados sería prohibida por el gobierno de Getúlio Vargas, como estrategia para fomentar el surgimiento de la industria automotriz brasilera.El primer modelo de la marca producido en las nuevas instalaciones fue el CJ-3B, en marzo de 1954 y con un 35% de sus componentes de producción nacional. A esa altura, la Willys-Overland ya pasaba a formar parte del grupo Kaiser-Frazer en EE.UU. -y las operaciones en Brasil, comandadas por Hickman Price Jr., tenían gran participación accionaria de inversores brasileros (como la familia Aranha, dueña de Gastal)-.

El Jeep evolucionó rápidamente: en octubre de 1955, la Willys-Overland ya anunciaba el inicio de la producción del modelo CJ-5 en Brasil, con 40% de nacionalización. Y la Station Wagon, que hasta entonces era importada, pasó a ser fabricada en Brasil en 1958, siendo rebautizada como Rural Willys.

En esos primeros tiempos de producción local, el modelo mantenía el diseño original de los EE.UU (con el frente “picudo”) pero ya recibía el motor naftero Hurricane BF-161, de seis cilindros en línea y 2.638 cc. De fundición brasilera, tenía la llamada tapa en “F” (o sea: con las válvulas de admisión en la culata y las de admisión en el block) y rendía 90 caballos brutos -era el mismo motor usado en el Jeep CJ-5-. La caja era de tres marchas, con caja de transferencia para la tracción 4×4.

Contaba con ejes rígidos en el frente y atrás. Aparte de ser usado en el campo, el utilitario Willys también era una visión común en las grandes ciudades y muy aprovechado como vehículo de flota. Era, por ejemplo, el móvil predilecto de nueve de cada diez medios de prensa brasileros.Pero en camino estaba una gran transformación: en noviembre de 1959, la Rural fue mostrada con una cara nueva, ya como «Modelo 1960”. Se trataba de la primera vez que un automóvil recibía alteraciones visuales exclusivas para la producción brasilera, y quien comandó la cirugía plástica fue el renombrado diseñador gringo Brooks Stevens. Stevens era el hombre indicado para renovar la Rural brasilera: el prestaba servicios en Willys desde la década de los años 40 y había trabajado en el proyecto original de la Station Wagon.

El diseñador hizo milagros para lanzar la Rural Willys de 1960. Sin meterse con los paneles laterales de 1947, consiguió darle una buena modernizada al modelo fabricado en São Bernardo do Campo. El frente recibió líneas específicas para el mercado brasilero (como los faros embutidos en los guardabarros y una parrilla que recordaba las columnas de Niemeyer en Brasilia), el parabrisas pasaba a ser enterizo y lo mismo sucedía con la luneta posterior. Eso sin olvidarnos de la Pick-Up Jeep, una Rural con caja de carga que también paso a ser construida localmente.

En el primer Salón de San Pablo, en 1960, la Willys-Overland presentó el concept car Saci, una especie de Rural convertible. Se trataba de la versión brasilera del Jeepster norteamericano, pero el proyecto fue cancelado. La que entró en producción fue la Rural 4×2 -creada para aquellos que no precisaban enfrentar huellas tan difíciles, tenía la palanca de cambios sobre la columna de dirección-. Para aumentar el confort, en 1964 fue lanzada la versión 4×2 con suspensión delantera independiente a resortes helicoidales (en lugar del rígido con hojas de elásticos).Cuando Ford compró la Willys-Overland do Brasil, en 1967, las líneas Jeep y Rural se mantuvieron en producción. La Rural alcanzó a montar un motor de 3 litros y 2 carburadores que rendía 140 CV. Hubo también versiones con caja de cuatro velocidades.

Con la crisis del petróleo, Ford pasó a equipar a la Rural con el moderno motor de OHC de cuatro cilindros y 2,3 litros que montaba el Maverick (el mismo del Taunus y luego del Sierra en Argentina). Pero el tiempo ya había pasado y el proyecto de la Rural ya acusaba más de 30 años. La producción en São Bernardo do Campo se terminó en 1977. La que logró sobrevivir unos años más fue la Pick-Up Jeep: rebautizada como F-75 por Ford, continuó siendo fabricada en Brasil hasta el año 1982.

Mientras tanto, en otros mercados el utilitario continuó con su cara antigua por muchos años. En EE.UU., la Willys Station Wagon fue producida hasta 1965, cuando cedió su lugar a la Jeep Wagoneer, otra creación firmada por Brooks Stevens. De evolución en evolución, el concepto sobrevive hasta el Grand Cherokee de estos días.En Japón, la vieja Willys Station Wagon fue fabricada bajo licencia por Mitsubishi y con el frente del Jeep CJ-3B, conocido vulgarmente como “Cara de Caballo”. El primer modelo nipón fue el J11 con carrocería de dos puertas y entre ejes igual al de la Rural (2,65 metros). Se mantuvo en producción de 1956 a 1961. Después llegaría una versión de cuatro puertas inexistente en otros países. Bautizado como Jeep J37, fue producido desde 1962 hasta 1983 y puede ser considerada el origen de los actuales Montero/Pajero.

Mientras tanto la Willys Station Wagon producida por las Industrias Kaiser Argentina recibió el nombre de IKA Estanciera, mientras la pick-up fue bautizada como Baqueano. Presentada en 1957, mantuvo la apariencia original de la versión estadounidense hasta 1966, cuando la Estanciera recibió la carrocería similar a la Rural fabricada en São Bernardo do Campo. Hasta el día de hoy los argentinos conocen a este modelo como “Estanciera brasilera”. La producción argentina se extendió hasta el año 1970.Para los patrones actuales, la Rural es un vehículo “tragador”. Recorre cerca de 6,5 km por litro en ruta, en la versión con motor 2,6 litros. La dirección tiene tendencia a navegar y el conductor va trabajando continuamente para mantener el rumbo. Pero lo que importa en un vehículo de este tipo es la resistencia. Mientras se mantengan lubricados los 30 puntos de engrase, la suspensión dura para siempre.

Enteras o modificadas, originales o intervenidas, muchas Rural continúan prestando servicios en las ciudades del interior o llenando de alegrías hasta el día de hoy a los “Yiperos”.

Fotos: Jason Vogel, AGN

Nota publicada originalmente hoy en el sitio Motor1 Brasil por el «Día del 4×4». VadeRetro recomienda las siguientes notas relacionadas:

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