
Entre las distintas versiones que componen la gama 944, la denominada S2 es especial por varios motivos. El primero de ellos es su escasez. Entre 1988 y 1991 se fabricaron menos de 9.400 unidades con carrocería Coupé y 7.000 Cabriolet. Los últimos modelos, con airbags frontales, como es el caso del que aquí mostramos, son particularmente difíciles de encontrar. Otro motivo que lo hace interesante es el hecho de que su motor de 3.0 litros y 211 CV hizo historia al convertirse en el propulsor de cuatro cilindros de mayor cilindrada montado en un Porsche de fabricación en serie. Aparte de la cilindrada y la potencia, lo definía su generoso par máximo de 280 Nm a 4.100 rpm. Esta mecánica atmosférica ofrece mejor rendimiento incluso que el motor turbo de 2.5 litros, ya que este último necesita girar a un cierto régimen para superar el retraso en la respuesta del sistema de sobrealimentación.
En tercer lugar, el rango de precios es más que interesante. Lo dejan claro algunas unidades en estado excepcional que están entre 30.000 y 45.000 euros. También existen modelos en condiciones no tan óptimas, que resultan una buena alternativa para trabajar en ellos haciendo restauraciones parciales. Y eso es exactamente lo que Porsche Klassik ha hecho con el 944 S2 de 1991 de este reportaje. Su precio de compra fue de 18.500 euros.
Cualquiera que haya conducido un Porsche de cuatro cilindros transaxle sin aire acondicionado sabe que en verano se convierte en un auténtico invernadero. El techo mejora las cosas ya que se puede abrir o incluso quitar y, por lo tanto, permite que entre aire fresco al interior cuando se viaja por rutas secundarias hasta bien entrado el otoño. Otras características que debía tener el auto elegido eran una vida bien documentada, no demasiados propietarios anteriores y un historial libre de accidentes. El kilometraje, en cambio, pasaba a un segundo plano en este 944 S2. A diferencia de los 911 de la época, muchos 944 se utilizaron para ser conducidos largas distancias como vehículos veloces de hombres de negocios. Pero esto no debía ser un problema, ya que los motores suelen tener una vida útil muy larga. Finalmente, el elegido fue un vehículo en color «Azul Cobalto” metalizado, matriculado en Stuttgart en enero de 1991. Este era el tono de pintura que también se utilizó con éxito para la publicidad y las fotografías de prensa del 944 S2 en su momento.
Durante sus tres primeros años de existencia, este Porsche hizo el papel de vehículo de empresa, con la matrícula «S – KV 6230». Después, continuó su andadura en la región alemana del Ruhr, donde sus nuevos propietarios lo matricularon nuevamente. La tercera etapa antes de ser adquirido por la división de clásicos de Porsche duró diez años, periodo durante el cual estuvo en manos de su último dueño en la región oriental de Frisia, en Holanda. Durante esta década, el deportivo llevó una vida sosegada y apenas recorrió 10.000 kilómetros en total. Algo que también fue determinante a la hora de decidir comprar esta unidad y no otra fue el hecho de que no tenía cuero en el interior, sino que presentaba el «tejido multicolor» de los ahora escasos asientos de tela.
Varias facturas recientes dejaban constancia de que el propietario anterior había llevado a cabo un mantenimiento razonable (correa de distribución incluida). Lo único que estaba defectuoso en el momento de la compra era el aire acondicionado que, después de tres décadas, había dicho basta. Con todo, este 944 S2 se planteaba como la base de un emocionante proyecto que culminaría con un automóvil clásico devuelto a su condición original. Lo primero que recibió el Porsche fue un juego de neumáticos Continental (650 euros), un cambio de aceite y la revisión oficial Porsche de 33 puntos de control en el Porsche Center Oldenburg, para así obtener la Porsche Classic Card. Las verificaciones mostraron que la mecánica del vehículo estaba en óptimas condiciones, dejando a un lado el mencionado sistema de aire acondicionado.
Sin embargo, los defectos visuales del 944 S2 eran muy evidentes. Décadas de viajes en autopistas alemanas habían dejado su huella en la pintura de la carrocería. Las llantas de aleación originales «Design 90» no se habían repintado bien. En el interior, la tela de los asientos delanteros estaba desgastada, el cuero presente en el volante y en el pomo del cambio no tenía buen aspecto y la bandeja del baúl estaba descolorida por efecto continuado del sol. Vistos todos los defectos tocaba poner manos a la obra. Es aquí donde empezó el placer de la restauración y la sustitución de las piezas antiguas: como un Lego para mayores, por decirlo de alguna manera. Si la base técnica está en buenas condiciones, vale la pena cada billete invertido en un 944 S2.
Una vez reparado el habitáculo, era momento de pintar el exterior. Pero antes hubo que eliminar desperfectos, desmontar secciones, puertas y tapas. Esto fue realizado por técnicos calificados en el concesionario Hansa de Rastede, al norte de Alemania. Este minucioso trabajo se realizó durante días en base a «tarifas especiales», con un costo de 1.335 euros. La pintura original «Azul Cobalto» metalizado fue aplicada por el taller de pintura Jens Karsch en Rastede (2.618 euros). El proceso fue documentado gráficamente, lo que permite demostrar que la nueva capa de pintura se aplicó por razones puramente visuales y que el trabajo se realizó con minuciosidad. La cooperación con especialistas locales es siempre una buena apuesta y una base importante para garantizar la máxima calidad y el mínimo costo en la factura final. Prácticamente cualquier usuario de automóvil tiene un taller cercano de confianza. Todo lo que necesita es preguntar qué se puede hacer por un precio fijo. A menudo, la pasión compartida por los vehículos clásicos es suficiente para mantener los gastos en unos máximos razonables.
Como parte del trabajo de ensamblado después de pintar, se reemplazaron todas las molduras de goma de la carrocería. Un especialista local, Ammerländer Polier Service (APS), quitó la pintura de las llantas y las restauró hasta dejarlas como lucían originalmente. La reparación del sistema de aire acondicionado, junto con un nuevo compresor y un refrigerante sin CFC, costó 1.500 euros. Al final, se invirtieron 33.000 euros en el 944 S2, incluido el precio de compra y la sustitución de elementos de desgaste como el silenciador trasero. Pero ha merecido la pena. Este «youngtimer» se convertirá en un «oldtimer» en 2021 y, por lo tanto, recibirá en su país de origen un registro H (Histórico) como distintivo de honor.
Fotos: Prensa Porsche
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