
A pesar de que el acuerdo perduró por 13 años, la producción del Ramses nunca superó el status de producción artesanal. Pero en la tierra de los faraones causó gran sensación y entusiasmo, donde se lo asoció con el sueño nacional de establecer una industria automotriz propia.
De un estado agrícola a un país con su propia industria automotriz: Egipto perseguía objetivos económicos ambiciosos a comienzos de la década de los años 60. Como parte de un plan de desarrollo, el estado socialista quería aumentar la prosperidad y reducir su dependencia de países extranjeros. Por ejemplo, numerosos bienes de consumo que antes se importaban, como heladeras y televisores, pasaban a fabricarse localmente en Egipto. 
En la primavera europea de 1960, representantes de la industria egipcia llegaron a las oficinas centrales en Alemania para mantener conversaciones. El objetivo era llegar a un acuerdo para la provisión de chasis y motores para el NSU Prinz a la incipiente Compañía Egipcia de Automoción. Ambas partes llegaron rápidamente a un acuerdo y, en junio de 1960, NSU envió las primeras piezas con destino a las tierras del Nilo.
En Egipto, el primer automóvil de la Compañía Egipcia de Automóviles fue un pequeño vehículo recreativo descapotable. De cuatro plazas, utilizaba el motor Prinz de 30 CV y 586 cc de cilindrada. Sobre el chasis se montó una carrocería hecha a mano, en tanto el interior también era elaborado de manera completamente artesanal. Dado que en aquel momento Egipto carecía de maquinaria y herramientas típicas de la industria, el resultado fue un automóvil poco convencional que, al menos a primera vista, difícilmente parecía cumplir con los estándares europeos de construcción de automóviles. Y aún así: en mayo de 1961, un prototipo fue puesto a prueba en el desierto y pasó el test. Así, Egipto había fabricado un automóvil nacional que justificaba el orgullo de su nombre. El príncipe se convertía en faraón en el país de las pirámides con el NSU Ramses.
También salieron a la venta otras versiones del Ramses: al vehículo recreativo, al que se le asignó el sufijo “Utilica” como denominación de tipo, pronto se le unieron un sedán, un descapotable con aire deportivo y adaptaciones para dependencias oficiales. El servicio postal egipcio, por ejemplo, utilizó una versión pick-up del NSU Ramses, mientras que el ejército nacional lo incorporó como vehículo militar todoterreno. 
Hoy en día ya no es posible determinar con precisión cuántos kits envió NSU a Egipto. Una cosa es segura: a pesar de sus ambiciosos objetivos, el NSU del Nilo no resultó ser un gran éxito. Sin embargo, el Ramses escribió la historia en Egipto y todavía cuenta con algunos conductores leales que mantienen viva la memoria del automóvil y su historia. Después de todo, el NSU Ramses es un ejemplo material del sueño egipcio de la década de los años 60: fabricación nacional de automóviles, desarrollo industrial y prosperidad económica.
Fotos: Prensa Audi
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