
Sin embargo, las creaciones de Zuffenhausen forman el núcleo de su genial colección. Ocupando un lugar destacado figura el modelo que despertó su deseo de iniciarla, el origen de todo. Se trata de un Porsche 914/6, pero no uno cualquiera, claro: es el automóvil de carreras que Eckhard Schimpf adquirió en el concesionario Max Moritz de la ciudad alemana de Reutlingen, en 1972, y que él mismo manejó en diversas competencias durante al menos un par de años.
El interés de nuestro protagonista por la firma alemana, no obstante, venía de muy lejos: “En 1951 quedé entusiasmado con el primer Porsche 356 que vi en la carrera de Prinzenpark; también me llamó mucho la atención el 550 Spyder blanco que Kurt Ahrens (Sr) conducía por Braunschweig. Otra gran experiencia fue la de acompañar a Bobby Wittmann -quien había participado en los 1.000 Km de Nürburgring- como copiloto en dos pruebas de confiabilidad a bordo de un 1500 Super. Después de todo esto, la fiebre Porsche definitivamente se había apoderado de mí”.
Y es ahora cuando llegamos a un punto interesante. ¿De dónde viene esa curiosa decoración en tonos naranjas con la inscripción de Jagermeister, tan famosa en el mundo de la competición? Resulta que el protagonista de esta historia necesitaba financiar sus aventuras en las carreras. Y para ello recurrió a su primo Günter Mast, el por entonces máximo responsable de la conocida firma que comercializa licores de hierbas, a quien pidió una contribución de 500 marcos para su participación en el rally a cambio de incorporar la inscripción “Jägermeister” en su máquina. Finalmente, su primo le dio no 500 sino 1.000 marcos para que pudiera dar rienda suelta a su afición por la competición. “Y ponte en contacto conmigo cuando vuelvas de Montecarlo”, le dijo Günter.
Lo que no se podían imaginar ni uno ni otro es que esta conversación sería el punto de partida del equipo Jägermeister Racing Team, que financiaría muchos autos y pilotos de primer nivel en las siguientes décadas. Todavía hoy, los vehículos de carreras de color naranja siguen estando entre los más populares del mundo.
Aunque Schimpf poco después se movió hacia otra marca con sede en Múnich, el equipo Jägermeister se mantuvo fiel a Porsche: Max Moritz y Kremer emplearon varios 934 y 935 en sus equipos; más adelante llegaron los 956 y 962, que fueron pilotados por profesionales como Keke Rosberg, Jan Lammers, Hans-Joachim Stuck, Gerhard Berger, Thierry Boutsen, Roland Ratzenberger e incluso el argentino Oscar «Poppy» Larrauri.
Todos estos autos citados, entre otros muchos, componen la extensa colección de Eckhard Schimpf. Una colección que también incluye cientos de posters y revistas Porsche, miles de fotografías, trofeos, cascos, coronas de laurel y paredes repletas de libros.
Texto: Jürgen Lewandowski / Fotografías: Theodor Barth
Artículo publicado originalmente en el número 17 de la revista «Porsche Klassik».

























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