
78 ejemplares de Bentley y sus propietarios consustanciados con la época regresaron a la famosa isla para rendir homenaje a uno de los circuitos de carreras más famosos y desafiantes del mundo. En la mañana del 25 de junio, todos los autos se reunieron en el paseo marítimo de Douglas, la capital de la isla, para formar una de las exhibiciones más grandes jamás vistas de Bentley 3 litros.
La exhibición permitió al público en general y a los propietarios la oportunidad de admirar, comparar y apreciar la gran variedad de automóviles, muchos de ellos cumpliendo un siglo o en vísperas de hacerlo. La excelsa colección de Bentley acumulaba un valor estimado de alrededor de 48 millones de dólares, y es poco probable que todos estos autos vuelvan a estar alguna vez juntos.
El domingo 26 de junio, el ejército de Bentley y el Sunbeam de 1922, ganador de aquella carrera, se alinearon juntos en los boxes del circuito que utiliza más de 60 km de caminos normalmente abiertos al público y es famoso actualmente por sus carreras de motos, para iniciar una vuelta de desfile que arrancó puntualmente a las 14:00 hs. Tal como sucedió 100 años antes, el día comenzó con intensas lluvias y fuertes vientos que proporcionaron condiciones sufridas para los automovilistas. Sin embargo, y a diferencia de 1922, las nubes se desvanecieron y el clima mejoró. Con escolta policial, el desfile inició el recorrido histórico a través de los pueblos, montañas y los “pianitos” del famoso circuito. El público pudo apreciar como algunas de las primeras creaciones de W.O. Bentley recorrieron la isla, y los 78 autos regresaron sin sobresaltos al punto de partida en el lapso estipulado inferior a los 90 minutos.
Los Bentley y sus conductores habían viajado desde todo el mundo para estar allí, trasladándose desde destinos tan lejanos como Nueva Zelanda, Estados Unidos y Suiza, con el ánimo de no perderse los festejos por el centenario del trofeo por equipos que Bentley consiguió en aquella competencia de 1922.
El EXP2 se construyó originalmente con una carrocería muy básica de dos asientos, para cumplir su función como banco de pruebas de desarrollo para el motor, increíblemente avanzado para su época, y el chasis. Más tarde se le cambió la carrocería por otra de dos butacas más estilizada, con rueda de auxilio montada sobre la cola, pintada de color rojo oscuro y un capot de aluminio sin pintar, firmada por los carroceros JH Easter, de Chagford Street.
Este auto tuvo su primera participación en competición sólo nueve días antes de conseguir su primera victoria. En manos de Frank Clement, compitió en Brooklands el sábado 7 de mayo de 1921, pero no pudo terminar la carrera. Los “gremlins” que habían perturbado en esa primera carrera fueron desterrados el fin de semana siguiente, y cuando el auto volvió a la pista el lunes 16 de mayo,
Bentley celebró su primera victoria en la Whitsun Junior Sprint Handicap, otra carrera disputada en Brooklands y otra vez haciéndolo en manos del piloto «oficial» Frank Clement en el segundo Bentley producido: este mismo EXP2.
El éxito de los Bentley de 3 litros en competición continuó y, luego, el testigo de las carreras pasó al Bentley 4½ litros, los icónicos Blowers y el dominante Speed Six, que ganó dos veces en Le Mans, en las ediciones de 1929 y 1930.
Por su parte, el EXP2 continuó con su carrera dividida entre pruebas de desarrollo y competencias durante dos años, antes de ser vendido en septiembre de 1923. El automóvil fue completamente reconstruido a su especificación original hace unos 25 años, y ahora es uno de los miembros más importantes de la colección Bentley Heritage.
Fotos: Prensa Bentley
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