
El Director de CMC, Nigel Woodward, se refirió a aquellos días de noviembre: “fueron realmente un torbellino. Ser merecedores de dos reconocimientos tan prestigiosos en el lapso de una semana es fantástico y es un gran tributo al equipo de CMC que ha trabajado duro en el auto durante los últimos 18 meses. Pero la cereza en el postre fue poder acelerar el auto hasta los 260 km/h en nuestro primer intento”.
Esos test privados con el auto se realizaron en la estación de la Real Aviación Naval en Yeovilton, Somerset. Esto fue parte de una serie de actividades de la Marina Real que develó el auto en el Hampton Concours, lo exhibió en la cubierta del HMS Prince of Wales, el más reciente de los portaviones británicos, y ofreció las instalaciones de su base de vuelos para las pruebas de velocidad a bordo del Bulldog.

Victor Gauntlett, el padre de Richard, era el gerente de Aston Martin en la época que se planeó este automóvil con la idea de que fuera el primer auto de producción en superar los 320 km/h, pero el proyecto fue finalmente abortado, a pesar de que el auto alcanzó los 309 km/h en 1980. Luego el auto fue vendido y desapareció por años, aunque de vez en cuando se tenían noticias sobre él. Fue comprado por el coleccionista norteamericano Phillip Sarofim dos años atrás.
La idea ahora es seguir con las pruebas y desarrollos que le permitan al Aston Martin Bulldog alcanzar los 320 km/h de velocidad final que se propusieron como objetivo en Aston Martin cuando nació este proyecto.
Fotos: Prensa CMC
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Auto muy británico pero con cubiertas italianas…