
El Fiat 127 es verdaderamente un auto moderno para la época -espacioso por dentro, pequeño por fuera- así como es de particular actualidad la visión sobre el tema de la movilidad del proyectista Pio Manzù, prematuramente desaparecido en 1969: el binomio detrás de la expo que hicieron de esta muestra un asunto imperdible son el periodista Goisué Boetto Cohen y Giacomo Manzoni, hijo del diseñador. Ha sido realizada gracias a la colaboración de la Fondazione Manzoni Arte e Design y con la contribución técnica de Heritage, el departamento de Stellantis dedicado a la tutela y a la promoción del patrimonio histórico de las marcas Alfa Romeo, Fiat, Lancia y Abarth.
Gran curiosidad despierta el prototipo Fiat City Taxi, sobre base del 850, perteneciente a la preciada colección histórica de Heritage y habitualmente expuesta en el espacio multifunción Heritage HUB en Turín. Se trata de un original proyecto para el transporte de público citadino, sin olvidar que propone numerosas innovaciones técnicas orientadas a la seguridad y a la funcionalidad, tanto que podría ser definida propiamente como un verdadero «concept car». Basta pensar que fueron 15 las nuevas patentes registradas por Fiat en el proceso de dar vida al 850 City Taxi.
Cierto es que el prototipo presentado en el Salón de Turín no superó el estadio experimental, pero muchas de sus innovadoras soluciones, desarrolladas atravesando todos los estamentos del Centro Stile Fiat, fueron poco tiempo después utilizados en automóviles de serie. Hasta parte de su propuesta estética, particularmente su parte posterior, ya que por ejemplo la tapa que cubre el motor fue recuperada por el utilitario Fiat 126 en 1972, un modelo que primero se vendió a la par y luego terminó reemplazando a la gloriosa Fiat 500 en el catálogo de la marca.
En aquellos años los proyectistas de Fiat se interrogaban acerca de la posibilidad de elaborar una versión del 850 explícitamente enfocada al transporte público, para sustituir a la ya veterana 600 Multipla. Pero no se trataba simplemente de «aggiornar» un vehículo ya existente, y más bien el reto fue concebir un vehículo desde su génesis para ser utilizado como taxi. En la época, los proyectos para autos particulares eran el terreno en el cual se exprimía la inspiración de los grandes carroceros italianos, pero en este caso, la tarea fue confiada directamente al Centro Stile Fiat que se apoyaba por primera vez en la colaboración externa de uno de los diseñadores más creativos de la época: Pio Manzú.
Sus dimensiones eran compactas pero su espacio era aprovechado al máximo, tanto para favorecer su agilidad en el empleo urbano cuanto para facilitar la salida y descenso de los pasajeros. Su forma de dos volúmenes, con voladizos reducidos, presenta líneas bastante tensas con un capot corto y de buena inclinación, amplias superficies vidriadas que permitían a los pasajeros disfrutar el panorama citadino y el habitáculo se encontraba más alto de lo normal, para mejorar el confort durante la permanencia a bordo. El tono naranja le permitía ser fácilmente reconocible como medio de transporte público entre sus semejantes, cuando los taxis de la región aún conservaban la combinación bitono de carrocería verde y techo negro.
Más que por su desarrollo en altura, el 850 City Taxi sorprendía por su asimetría: del lado izquierdo incorporaba una puerta tradicional para ser utilizada por el conductor, mientras del lado derecho los pasajeros ingresaban al vehículo a través de una por entonces inusual e innovadora puerta corrediza larga con comando eléctrico. Las diferentes dimensiones de esta puerta repercutían también en las diversas medidas de los primeros dos vidrios laterales. Además los dos limpiaparabrisas eran particularmente largos porque debían cubrir un parabrisas mucho más alto que lo normal: el del lado del conductor -realizado con la configuración «a pantógrafo»- se articula con dos brazos y como en algunas limousinas de la época, en la posición de descanso permanecía vertical; el otro limpiaparabrisas tampoco era del todo convencional, porque describía un arco del interior hacia el exterior del vidrio, al contrario de lo que podía encontrarse en los otros Fiat contemporáneos.
Eran muy importantes en el proyecto todas estas innovaciones con vistas a la seguridad, que en lo sucesivo se convertirían en equipamiento standard en los automóviles de serie: como la columna de dirección articulada para salvaguardar al conductor en casos de impacto frontal, la plancha en materiales blandos y la fijación del equipaje con cintas. También el sistema de comunicación con radioteléfono y su micrófono, que antecedieron a los actuales sistemas de manos libres para el teléfono celular. Por otra parte, el televisor ubicado en el centro de la consola podría ser considerado el precursor de los modernos sistemas de información y entretenimiento de los autos actuales. Algunas soluciones funcionales fueron recuperadas años después, como el portón vidriado de los «hatchback» o el bolsillo porta papeles alojado sobre el recubrimiento del techo, hoy tan extendido en los vehículos monovolumen.
Fotos: FCA Heritage
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