
Luego, en Europa, llegaría a partir de 1972 el Opel Rekord Diesel, que no requería de complejos y prolongados procedimientos de arranque y parada para los que era necesario recurrir a pomos y palancas. En el Opel Rekord todo se simplificó al máximo: bastaba con girar la llave de contacto, como en cualquier auto naftero, para poner en funcionamiento o detener su motor de 4 cilindros y 2.068 cc. Un paso adelante, de todo menos insignificante, en términos de practicidad.
Para transmitir aún mejor estas innovaciones a la opinión pública, a principios de la década de los años 70 el fabricante alemán ideó una versión monoplaza muy especial de su coupé GT con una carrocería más baja, ligera y aerodinámica, y con un motor gasolero instalado bajo el capot. Este auto experimental estaba equipado con el conocido block de 2.100 cc pero que recurriendo a la turboalimentación como prueba, contaba ya con 95 CV (70 kW). A principios de julio de 1972 el GT Diesel fue llevado a la pista en Dudenhofen, cerca de Frankfurt, para establecer una serie de récords de velocidad.
Cuando llegó el momento de lanzar al mercado el nuevo Opel Rekord Diesel, el fabricante alemán pudo presumir de haber construido un motor que no sólo era robusto, sino también capaz de ofrecer unas prestaciones notables. Este hecho sirvió para dar a la nueva berlina una imagen decididamente moderna y luminosa. “El Opel Rekord Diesel también es rápido porque nace de 20 récords»: así lo presentaba el anuncio en Italia que, además, no dejaba de subrayar su reducido costo por kilómetro (65 liras).
Los 40.453 Opel Rekord Diesel producidos en cinco años son la prueba de cómo había cambiado la opinión de los usuarios sobre los autos propulsados a gasoil. Y algo del crédito también lo mereció el Opel Diesel GT de récords.
Fotos: Prensa Opel
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