
Uno de ellos fue el ciclista marsellés Gustave Ganay, cuya especialidad era la pista y quien el 7 de diciembre de 1924, en el flamante circuito de Miramás, intentó batir el récord de velocidad con una extraña bicicleta con la horquilla invertida (característica común en las bicis de récord) y viajando detrás de una «pared» que paraba el viento y estaba instalada sobre la parte trasera de un automóvil Voisin desprovisto de carrocería. El ciclista, además, apoyaba la cabeza sobre una tabla prominente, cual si fuera un toro de lidia. El conductor de la mecánicamente refinada máquina francesa, cuyo escape salía hacia arriba para no ensuciar el aire que respiraba el ciclista, era el piloto italiano Giulio Foresti.
Fotos: Biblioteca Nacional de Francia
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El día que Ganay ( pronunciado Gané) no ganó..