
El joven Alois, suscriptor incondicional de la revista técnica “Hobby”, lo reconoció de inmediato: tenía que ser el nuevo Porsche 2000 (así denominaba por entonces la revista al prototipo de Zuffenhausen). Solo fueron milésimas de segundo, pero supusieron el inicio de una profunda pasión que perdura hasta hoy. “Nos quedamos impresionados”, recuerda Ruf, hoy Director General del Centro de Servicios Porsche de Pfaffenhausen. “Era la primera vez que veía aquel Porsche. Y también la primera vez que lo escuchaba. ¡Qué locura!”.
Lo cierto es que antes de aquel encuentro en la autopista A8, Porsche era una marca que despertaba fascinación en la familia. A Alois le entusiasmaban los modelos de Zuffenhausen desde que su padre, mecánico con taller propio, llevó una vez a su casa un Porsche 356.
Algunos 356 más pasaron después por sus manos. Pero en el otoño de 1963, Porsche presentó un nuevo y atractivo modelo. Se trataba del 901, producido en serie a partir de la primavera europea de 1964 y lanzado al mercado en otoño de ese mismo año. Debido a asuntos legales, muy pronto cambió de nombre y adoptó para siempre la denominación 911.
Durante los años siguientes, el primer deportivo de Ruf fue su objeto de admiración. Lo conoció a fondo y lo transformó estéticamente para que pareciera un 911 S. Sin embargo, tiempo después fue quedando olvidado en el garage. Durante una larga temporada en la que Alois concentró todos sus esfuerzos en establecer su propia empresa, aquel 901 cayó en desuso. La restauración de su antiguo auto se fue postergando una y otra vez.
“Siempre había tenido claro que mi primer Porsche era una unidad muy antigua”, relata Ruf. “Muchos detalles le otorgaban el encanto de lo inacabado, de lo prácticamente improvisado”. Cuando por fin puso en marcha la restauración, ya en 2019, las personas implicadas en aquel trabajo se dieron cuenta inmediatamente de una cosa: ese ejemplar no encajaba en ningún esquema. “Era evidente que aquel ejemplar había servido como prototipo para probar nuevas soluciones”. Entonces descubrieron el número de chasis 13326 y, bajo diversas capas, también la pintura original, denominada azul Enamel 6403. Todo indicaba que debía tratarse de uno de los escasos 901.
Y así fue. En concreto, el sexto ejemplar fabricado, algo que se supo por su tablero de instrumentos, que era diferente al de las primeras cinco unidades y también la séptima. El hallazgo causó sensación. Hasta entonces, se creía que el número 6 había desaparecido.
Poco a poco y tras una amplia investigación, se fue aclarando la historia del 901 de Alois Ruf. El auto, fabricado en septiembre de 1963, se bautizó en su momento como “Quickblau” y se usó al principio como vehículo de exposición. El 16 de octubre fue estrenado en el Salón Earls Court de Londres; más adelante, en marzo de 1964, la coupé visitó el Salón del Automóvil de Ginebra. A continuación, el 901 número 6 pasó por el departamento de Desarrollo de Porsche, donde recibió un motor auténtico, dado que para las exposiciones montaba en la parte trasera una réplica de madera.
A partir de ese momento empezó a estar disponible para pruebas y se usó en tests de neumáticos en el circuito de Hockenheim, entre otros. Más adelante se convirtió en el auto de empresa de Ferdinand Piëch, quien, pasado un tiempo, lo vendió al legendario constructor de motores Hans Mezger por 7.500 marcos.
Medio siglo después, el antiguo 911 se identificó definitivamente como el 901 que se creía perdido. Y, quién sabe… ¡quizá fuera precisamente aquel auto que el joven Alois vio en un día en la autopista! Con el debido esmero se recurrió a todas las fuentes disponibles para volver a dejar al vehículo en su estado original. Llegaron incluso a ver vídeos en formato de 8 mm del archivo privado de Hans Mezger, para no perder ningún detalle.
El esfuerzo mereció la pena. “Aún me cuesta creer que precisamente este auto lleve casi 55 años en mi poder”, comenta Ruf perplejo. Pero hay también otra cosa que le ronda la cabeza al fanático de Porsche. ¿Es posible que en aquel primer encuentro en la autopista bajo la lluvia fuera Ferdinand Piëch al volante? A Alois Ruf le gusta creerlo y sonríe: “Por la velocidad a la que nos sobrepasó, no podía ser otra persona”.
Jürgen Lewandowski / Fotos: Markus Bolsinger, Heiko Simayer
Artículo publicado originalmente en el número 406 de «Christophorus», la revista para clientes de Porsche.
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Alois Ruf es un señor muy disponible, super simpatico y entusiasta, los 911 preparados y modificados por el son excelentes y fieles al espiritu de la marca.
Este delicioso y esencial 901 lo pude ver en detalle en Villa D’Este, y tiene un sonido glorioso