
La muestra de San Francisco tenía también otros tintes celebratorios, ya que en ese año la ciudad cumplía un siglo desde el inicio de su construcción. Por otra parte, serviría para mostrarle al mundo la milagrosa recuperación del área de la bahía de San Francisco luego del devastador terremoto del año 1906.
Desde el vamos el gobierno argentino decidió adherirse a la Exposición Internacional en San Francisco y, además de financiar la construcción del Pabellón Argentino que se inauguró en el mes de abril, envió a lo largo de 1915 (la muestra arrancó el 20 de febrero y fue clausurada el 4 de diciembre de aquel año) a diferentes comitivas integradas por especialistas en los temas que decidió que eran prioritarios de discusión o difusión mundial.
Horacio Anasagasti fue nombrado como comisario nacional en la exposición, y el ingeniero, aviador, automovilista, y creador de la primera fábrica de automóviles argentina, que llevaba su apellido, se hizo presente en las carreras de autos organizadas en el marco de la exposición, que se disputaron en un circuito diseñado alrededor del centro de exposiciones. El predio elegido para la muestra se extendía a lo largo de 257 hectáreas sobre la costa norte de San Francisco y el circuito, a su vez, recorría una extensión de 6,18 kilómetros.
Fue allí que se disputaron las ediciones de 1915 de dos competencias clásicas como la American Grand Prize y la Copa Vanderbilt, cuyas realizaciones ocurrieron el 27 de febrero y el 6 de marzo de 1915, respectivamente. Las 500 Millas de Indianápolis completarían luego la trilogía de la temporada de carreras de Grand Prix.
Para la American Grand Prize, unos 30 automóviles tomaron la partida, confrontando las grandes máquinas norteamericanas con los últimos desarrollos europeos, que consiguieron cruzar el charco para seguir compitiendo. En el «Viejo Continente» las carreras de autos estaban suspendidas, a razón de que las grandes potencias europeas estaban inmersas en “La Gran Guerra”.
Desafiándose a extenuantes 400 millas, la grilla de la American Grand Prize estuvo compuesta, por ejemplo, por John Marquis en una Bugatti, Barney Oldfield y Eddie Rickenbacker a bordo de sendos Maxwell, Ralph DePalma en un Mercedes (ganarían las 500 de Indy ese año), y el poderoso equipo Stutz de 4 bólidos; pero el vencedor de la carrera, luego de completar las 104 vueltas en 7 horas y 7 minutos, sería el británico Dario Resta y su Peugeot de Grand Prix (quienes repetirían victoria en la Copa Vanderbilt pocos días después).
El día en que se disputó la American Grand Prize, Horacio Anasagasti se mezcló con hombres y máquinas. Acompañó en su recorrida al Intendente de la ciudad de San Francisco, James Rolph, el político republicano que a lo largo de casi dos décadas ocuparía ese puesto, abandonándolo sòlo para asumir como gobernador de California.
En la foto, de muy escasa difusión conocida, se lo puede ver al piloto Louis Disbrow, quien culminaría la carrera en 5ª posición a bordo de su Simplex, llevando en el asiento de acompañante, para la foto, al intendente Rolph. Parado junto al auto y a un niño, aparece Horacio Anasagasti, él mismo un piloto de carreras consumado.
Anasagasti volvió a su manera a ser noticia en el día de hoy en Argentina porque su casa natal, ubicada en Chile 832, en el porteño barrio de San Telmo, el lugar donde su familia vivió entre la década de los años 70 del siglo XIX y el año 1907, por decisión del Gobierno Nacional ya no puede ser visitada por el público. El Museo del Traje que hasta ahora albergaba tendrá otro destino aún incierto, presumiblemente más roto y más descosido.
Foto: Archivo General de la Nación
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