
Sólo un paso muy valiente podía ayudar: la sustitución del Escarabajo debía afrontarse radicalmente, con un desarrollo completamente nuevo. Volkswagen estaba dispuesta a explorar nuevos caminos: refrigeración por agua en lugar de aire, motores en línea en lugar de bóxer, tracción delantera en lugar de tracción trasera, diseño funcional en lugar de curvas…
Para entender la historia del Golf hay que remontarse a 1969. Volkswagen encargó al estudio Porsche un auto para reemplazar al mítico Beetle. De esta forma se creó el prototipo EA 266 con carrocería autoportante, gran baúl y motor central refrigerado por agua, situado bajo el asiento trasero. Sin embargo, su desfavorable ubicación dificultaba el acceso para los trabajos de reparación y mantenimiento. No obstante, el EA 266 ofrecía unas prestaciones muy deportivas con una velocidad máxima de 187 km/h.
El siguiente paso fue el EA 276, ya desarrollado en Wolfsburg. Este modelo incorporaba muchos elementos que luego llegarían al Golf: motor delantero con tracción delantera, carrocería fastback con gran espacio de carga, eje de torsión y tanque de combustible bajo el asiento trasero. Sin embargo, bajo el capot se encontraba el conocido motor bóxer del Escarabajo con refrigeración por aire –primaba la confiabilidad y los bajos costos de desarrollo–. El llamativo diseño de la carrocería de tres puertas no se basaba en ningún otro Volkswagen conocido hasta la fecha y sólo se fabricó una unidad funcional.
El propio Giugiaro rememora cómo fue el inicio de su colaboración con Volkswagen. “Kurt Lotz, visitó el Salón del Automóvil de Turín en 1969 junto con otros miembros de la junta directiva. La delegación hizo una lista de los seis vehículos que más les gustaron y yo había diseñado cuatro de ellos. Días después sonó el teléfono de mi entonces joven empresa Italdesign. El importador general de VW en Italia me dijo: «¡Quieren que vengas a Wolfsburg!»; y allí fui, en enero de 1970”.
Rompiendo con las líneas curvas del Escarabajo, Giugiaro introdujo un diseño angular y moderno, conocido como «diseño cuadrado». Este nuevo enfoque no sólo le otorgó al Golf una apariencia que rompía con claridad con la de su predecesor, sino que también optimizó el espacio interior, ofreciendo mayor comodidad y funcionalidad. Su propuesta ganó el concurso. “El proyecto debía ser presentado internamente el 12 de agosto de 1970” recuerda. “Me dijeron que me llamarían si la presentación iba bien, y con la puntualidad de un reloj suizo, esa tarde sonó el teléfono: “¡Hemos elegido su modelo, venga a Wolfsburg!” me comentaron.
El diseño del Golf se convirtió rápidamente en un referente, influyendo a numerosos fabricantes y marcando el inicio de una nueva era estilística de la industria automotriz. Para Rudolf Leiding, “este auto no sólo representó un avance mundial para el motor delantero montado transversalmente y la tracción delantera, sino que también creó una clase completamente nueva: ¡la ‘Clase Golf’!”.
Según el maestro, lo que hace especial al Golf son sus líneas limpias, reducidas a lo esencial. Especialmente llamativo es el parante C, que se mantiene en cada nuevo Golf. “La razón por la que el Golf fue un éxito fue porque todo el conjunto era perfecto«.
El lanzamiento del Golf y de las nuevas series de modelos trajo consigo profundos cambios en la producción. Entre 1972 y 1975, Volkswagen puso en marcha un programa de inversiones de 2.500 millones de marcos alemanes que sentó las bases de la ingeniería de producción para la nueva gama de productos. En 1973, Volkswagen transformó las plantas de Wolfsburg y Emden en sistemas de líneas de montaje colgantes, mejorando así la flexibilidad de producción y las condiciones de montaje. La racionalización se mejoró considerablemente mediante sistemas informáticos, por ejemplo en el taller de prensado, donde la producción empezó a controlarse y supervisarse de forma centralizada. Se aumentó la capacidad de producción de motores refrigerados por agua y se introdujeron las correspondientes cajas de cambios.
En cuanto a su denominación, uno de los nombres que se barajaron para el Golf fue Blizzard. La elección final siempre se ha asociado al deporte y más tras el uso de la pelota de golf en el pomo de la palanca del GTI y de las campañas de publicidad. Pero su origen real también procede de la corriente del Golfo, manteniendo la tradición de nombrar modelos de la marca con nombres de vientos. Por otro, Hans-Joachim Zimmermann, ex jefe de compras de Volkswagen de 1965 a 1995, también ha revelado en alguna ocasión que se inspiraron en un caballo llamado Golf, cuya imagen era sinónimo de «clase superior, elegancia y fiabilidad».
Fotos: Prensa VW
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