Lavena, de la sintonía fina a la Fórmula 4

COLLAGE 3

Tarde primaveral, en cuarentena, en pleno mes de abril; todo muy raro, pero nada impidió que la familia Velázquez saliera a disfrutar con su Chevrolet 1929 Phaeton del espacio «verde» frente a la Rambla de Colonia. Diego vio esa imagen y no dudo en parar a hacer unas fotos. Una de ellas, donde aparece un stereo insertado en el tablero, me hizo poner especial atención ya que me toca de cerca y me lleva a darles a conocer esta historia contada en primera persona.

Juan Carlos Lavena, primer hijo varón de Juan Lavena y Maria Angélica Corbetta, familia del porteñísimo barrio de Boedo, nos cuenta este momento de su vida….

«Mi memoria no es la mejor, pero si no me equivoco fue viniendo de la casa de Norma (hoy su esposa) en Villa Urquiza, con un Citroën 2 CV que era de 6 volts y vi en la calle Triunvirato un local que ofrecía radios 6 y 12 volts a $2.750.-. Me presenté como interesado en revenderlas sobre todo por el hecho que eran universales, podían ser 6 y 12 volts, con negativo o positivo a masa, se podían instalar en cualquier vehículo».

«Comencé mostrándolas en el interior pues yo en ese entonces viajaba para el negocio de mi padre y hacia la zona de San Miguel del Monte, Las Flores, Cacharí, Olavarría, etc., en la provincia de Buenos Aires, y de esa forma también ofrecía mis radios universales con bastante aceptación».

RADIO

6 y 12

«Aproximadamente en 1962 (asocio ese año con mi casamiento y viaje de luna de miel al norte y hasta durmiendo en el 2 CV en sitios como Formosa), vi la posibilidad de comenzar a venderlas en las agencias Fiat, Citroën, Peugeot, DKW, etc. pues un sólo modelo servía para instalarse en todas esas marcas. En poco tiempo, y debido que en ese entonces los automóviles de producción nacional no venían equipados con radios, el negocio caminaba desde su sede de la calle Castro, en Boedo».

«Las radios fabricadas en la calle Triunvirato eran universales y nosotros las revendíamos con nuestra marca. Los frentes variaban según la calidad y el pedido; las radios con botonera y de mayor calidad tenían los frentes cromados y los plásticos planos eran para las más económicas. Los diseños más chicos fueron pensados para modelos como el Fiat 128 y el Citroën Ami 8».

F Dodge

F 128

«Apenas salió me compré un Fiat 128, ya estando en buenas condiciones económicas debido a que la venta de radios Stereo Lavena se había incrementado mucho. Fue más o menos por aquella época que la agencia Guillermo Billy de Peugeot me exigía un local para los services: nos mudamos a la esquina de Castro Barros y Las Casas, siempre en el barrio de Boedo. Allí lo tome a Alberto Ortiz, para colocar radios en algunas agencias Fiat, Renault y Peugeot. Entre las que recuerdo estaban Automóviles Alvear, Confisa, Belgrano Car, Trovato, Quiroga Menéndez, una Peugeot de Lanús, Pedro Rullo, la Renault de Gascón y Humahuaca, junto a otras que no me vienen ahora a la cabeza».

«Los recorridos por las agencias los hacíamos primero con una motoneta Puch y luego con una pick-up frontal DKW. Nuestra competencia más importante eran las radios Motorvox y también una marca menos difundida que era Audio Motor. Más cerca de los años 70 otra competencia eran las radios de Electrotécnica Famar».

Autoradio

Cenicero Lavena

«Para vender las radios Lavena no hacíamos publicidad, era venta personalizada. La única promoción que hacíamos era a través de unos ceniceros de acero inoxidable, que dábamos de regalo a nuestros clientes. Se vendieron varios miles de radios, no recuerdo exacta la cantidad, fueron muchos años… El final llegó cuando los autos comenzaron a traer radios de fábrica, las ventas comenzaron a caer cada vez más y hubo que buscar un nuevo rumbo. En 1973, dejamos de venderlas».

«Fue en la fábrica de radios de la calle Triunvirato, donde también conocí un muchacho de apellido Álvarez, que era técnico en radios. Me comentó que iba a haber una prueba de habilidad conductiva en su barrio, en Villa Devoto, y se podía participar con cualquier clase de vehículos. Así fue que me anoté con el 2 CV. Me fue bastante bien y este chico Álvarez me invitó a su casa y me mostró un monoposto de Fórmula 5 que el corría. Eran con motores de moto. Me embalé, pero eran demasiado chicos para mi tamaño, por lo que me hablaron de la Fórmula 4 que eran más grandes y con motores en esa época de De Carlo 700 (BMW) o NSU 600».

«Me pude comprar uno y participé en dos o tres carreras con varios problemas mecánicos. En ese tiempo se incorporaron los motores Renault 850 y pude comprar un Crespi IV con mecánica Renault que vendía un tal Spósito. Con el Crespi IV me fue bastante bien, sobre todo cuando lo comenzó a preparar «El Nene» Adamo, pues en la clasificación para la primera carrera, en Chile, hice uno de los mejores tiempos».

Crespi 4

Flecha

«Luego del éxito en Chile, cambié el Crespi IV por un auto que me fabricó un ex empleado de Tulio Crespi para que yo lo corriera, con una trompa muy aerodinámica y motor como estructura con la suspensión montada sobre el mismo».

«Después corrí en autos con techo, generalmente sobre Fiat 128. El primero de ellos era uno amarillo, standard completamente, con el que entré en cuarto puesto en la categoría hasta 1.100 cc en el Autódromo de Las Flores. Tengo grandes recuerdos del Fiat 128. Todo el tiempo andaba a fondo y los autos no aguantaban, se rompían, hasta que me subí al 128 y no pude romperlos más, después del 1100 vinieron los IAVA, que me dieron grandes satisfacciones».

128 en las flores

IAVA

Ahora ya sabemos el porqué del detalle de la bandera a cuadros que tenían algunos Stereo Lavena…

Fotos: Esteban Ibarra 

COLLAGE 2

1 comentario

  1. Lindo viaje a una época que no conocí, soy de la época de los estéreos extraíbles y los frentes detachables.

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