
El breve pero marcado intermezzo bajo las reglas de los militares norteamericanos dejaron sentadas las bases de la democracia, la libertad y la reconstrucción de la región. En mayo, la planta ya estaba produciendo vehículos: los Kübelwagen para la U.S. Army, que fueron bautizados por aquel tiempo como Volkswagen Jeep. La ocupación norteamericana culminó sobre fines de junio de 1945, cuando la región se convirtió en parte de la zona de ocupación británica.
El 10 de abril de 1945, los últimos 50 Kübelwagen (Type 82) destinados al ejército alemán fueron terminados en la planta de Volkswagen. Las alarmas anunciaban el avance de los tanques norteamericanos en la zona. La planta, que en su mayoría había sufrido los destrozos de los bombardeos aéreos de 1944, al término del conflicto bélico había producido un total de 66.285 vehículos.
De repente, un vacío de poder dominó la zona. Después de que las SS y las fuerzas de seguridad de la compañía fueron doblegadas o habían abandonado el predio ante el avance norteamericano, y el Volkssturm se había disuelto, los trabajadores forzados y los prisioneros de guerra por fin vieron que había llegado el final de sus suplicios. Estaban hambrientos, pero se liberaban de la ira reprimida por el sufrimiento y las injusticias que habían soportado durante tanto tiempo. Se repetían algunos casos de saqueos, destrucción y violencia, y para mantener el orden, los trabajadores forzosos formaron un equipo de seguridad provisional consistente en prisioneros de guerra franceses y estudiantes holandeses que habían sido obligados a trabajar en la planta. Obtuvieron armas y vehículos en la planta y decidieron usar el cuartel de bomberos como su base.
Fritz Kuntze, el director de la planta de energía, había desobedecido previamente las órdenes de los líderes locales nazis de hacer volar la planta y los puentes cercanos. El germano-americano estaba determinado en prevenir daños por sabotaje en la planta de energía ya que era esencial para suministrar electricidad. Kuntze manejó hasta las bases de EE.UU que quedaban en Fallersleben junto con otros dos ingenieros, que también hablaban buen inglés y al padre de la iglesia católica, Antonius Holling. Convencieron a los mandos norteamericanos que debían demostrar su presencia militar allí.
Alrededor de 20.000 personas habían sido forzadas a trabajar en la antigua Volkswagenwerk GmbH. incluyendo a 5.000 personas que provenían de los campos de concentración. En 1944, dos tercios de la gente que trabajaba en la fábrica estaban allí contra su voluntad, soportando como mínimo discriminación racial. Incluían a hombres y mujeres judías, prisioneros de guerra y conscriptos, como también a personas deportadas o desplazadas de otros países europeos bajo ocupación alemana.
En el día de la liberación, había alrededor de 9.100 personas trabajando en la planta, de los cuales más de 7.700 eran trabajadores forzados de otros países. El grupo más grande, eran unos 3.000 soviéticos, provenientes mayormente de Ucrania.
Los militares norteamericanos le dieron a «Stadt des KdF-Wagens», como era conocida la actual Wolfsburg, sus primeras estructuras democráticas con el aMagistrat (la administración municipal) y un Stadtverordnetenversammlung (consejo ciudadano). En su primer encuentro el 25 de mayo, los miembros de ese consejo decidieron renombrar la ciudad como «Wolfsburg». Al hacerlo, siguieron las sugerencias hechas por la administración municipal. La joven ciudad tomó su nuevo e histórico nombre del Castillo Wolfsburg, que aparecía nombrado en documentos ya en el año 1303.
En la planta de Volkswagen, los liberadores armaron un taller de reparación para sus propios vehículos militares. En la planta y sus alrededores, encontraron ciertos componentes y stocks de partes y reconocieron el potencial de las instalaciones para la producción de vehículos.
Este proceso fue continuado por los británicos en junio de 1945, cuando se trasladaron a su zona de ocupación y asumieron responsabilidades por la ciudad y la planta de Volkswagen, reemplazando a los norteamericanos. Bajo condiciones aún muy desafiantes, iniciaron la producción en serie del Volkswagen Type 1, el Escarabajo, para uso civil, justo después de la Navidad de 1945.
Fotos: Prensa Volkswagen
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