DS y SM, los reyes de Marruecos

30/Jun/2020

Los Citroën DS de la escudería «Ecurie Paris», dirigida por René Cotton y que después acabaría convirtiéndose en el equipo oficial del constructor, vencieron en todas las pruebas imaginables: desde el Rally Montecarlo (dos veces) a maratones como la Lieja-Sofía-Lieja, el East African Safari, el Rally de Córcega, el de San Remo, el Acrópolis, el de Alemania, el de Polonia, el de Noruega, el de los Mil Lagos… Sin olvidar el dificilísimo Rally de Marruecos en el que, primero el DS y después el SM, dejaron con la boca abierta a sus rivales en muchas ocasiones como en 1969, una edición en las que después de recorrer más de 1.300 km de pruebas cronometradas, los DS ocuparon las tres plazas del podio con los equipos Neyret-Terramorsi (DS proto), Verrier-Murac (DS21) y Ogier-Veron, (DS21), frente a la oposición de otros 65 contendientes.

Esta prueba se caracterizaba por las dificultades que ofrecía el suelo del recorrido (piedras, pozos, polvo suelto) y el largo kilometraje a recorrer, poniendo a prueba la robustez estructural y mecánica. Los que se inscribieron el año siguiente buscando revancha terminaron igual que en 1969: los Citroën DS volvieron a hacer pleno de victorias, llevándose a casa los dos primeros puestos absolutos en la edición 1970, con Neyret-Terramorsi a bordo del mismo DS 21 Coupé del año anterior, seguido de Bernard Consten en el DS 21, acompañado de un copiloto que acabaría haciendo historia: Jean Todt, el actual Presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

En 1971, el Citroën SM se sumó al DS en la escudería de rallies. Con la desaparición prematura del director deportivo René Cotton, el equipo pasaría a ser dirigido por su viuda, la fascinante Marléne Cotton, que se convertiría en la primera mujer en asumir este puesto en la escudería oficial de un gran constructor, con resultados destacados en las siguientes temporadas.El SM conducido por Jean Deschaseux, con Jean Plessard como copiloto, se impondría con maestría en la prueba marroquí. Debut y victoria en una demostración evidente de la calidad y la robustez de un coupé sofisticado y tecnológicamente avanzado, que supera las sendas imposibles del Rally de Marruecos imponiéndose en una carrera que no tiene nada de sencillo.

En 1972, la escuadra de Marlène Cotton debería «conformarse» con el segundo puesto absoluto con el DS 23 de serie, tripulado por Neyret y Terramorsi, que escoltó al Lancia Fulvia HF de Simo Lampinen y Sölve Andreasson.

Mientras tanto, los reglamentos empezaron a cambiar y los autos que participaban en las competencias paulatinamente empiezan a no tener demasiado que ver con los que se pueden comprar en los concesionarios.Sin embargo, el Citroën DS tendría aún cosas para demostrar. En 1975, la prueba norafricana contemplaba 4.083 km de recorrido total bajo el sol inclemente, mientras en la línea de largada se presentaban 105 automóviles. El DS 23 de Jean Deschaseux y Jean Plessard era prácticamente un auto de serie, mientras algunos rivales inscribían autos especialmente preparados para este desafío, con motores que rondaban los 200 caballos y despliegues de asistencia con ejércitos de mecánicos, camiones de apoyo, helicópteros. Aún cuando el DS había concluido su producción algunos meses antes, terminó el Rally de Marruecos como primero en la categoría Turismos y cuarto en la clasificación general. Sólo 15 autos conseguían llegar a la meta.

Fue el último año en el que el Citroën DS y el SM participaron en competencias deportivas: el equipo oficial se suprimió a principios de 1975 y el DS 23 que corrió en Marruecos fue inscripto por una escudería local. Para el DS y el SM, fue un final a lo grande.

Fotos: Prensa DS

 

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