Un chapuzón a bordo de un Skoda

22/Ene/2021

Lo llamaban «El Nadador». De hecho lo siguen llamando así, porque este héroe sin mayor importancia, el Škoda 100 sedán que tuvo un rol estelar en un legendario evento de buceo en diciembre de 1974, al día de hoy se mantiene en condiciones de uso.

La piscina al aire libre de 50 metros de longitud en Podoli, en Praga, la capital checa, se suponía que debía estar vacía en invierno, por lo cual no importaba si un poco de combustible o aceite se derramaba sobre el agua. Así fue que la revista de autos de mayor circulación en Checoslovaquia decidió organizar una prueba de seguridad extrema con un Škoda 100.

El staff de la revista consiguió el préstamo de un auto con 36.705 kilómetros en el odómetro y lo equipó con cinturones de seguridad y apoyacabezas en los asientos delanteros. Los dos hombres que se arriesgaron a saltar al agua abordo, con una temperatura de 5 grados, eran el periodista Vojtěch Měšťan y el fotógrafo Otakar Šaffek. Una ambulancia esperaba al borde de la pileta, junto a una grúa para sacar el auto y algunos buzos.

Cuando el auto aún estaba en el aire y su parte frontal estaba a punto de penetrar el agua, el conductor cortó el contacto. Apenas el auto empezó a hundirse, Měšťan bajó su ventanilla y escapó por allí del habitáculo. El fotógrafo, un experimentado buzo amateur, esperaría hasta que el auto fuera a parar al fondo de la pileta. Pero no tuvo en cuenta la forma en que el auto habría de hundirse: con su motor ubicado en la parte posterior, ese sector comenzó a hundirse más rápidamente y el oxígeno dentro del habitáculo comenzó a escaparse por los ventiletes de las puertas delanteras. De todas maneras Šaffek consiguió liberarse y salir del auto por sus propios medios.

Cuando el auto fue sacado del agua, su frente se había hundido en el impacto con el agua y el techo del auto aplastado por la presión del líquido. Le llevó apenas 46 minutos al jefe de servicio de Škoda en Praga, Josef Heřmanský, conseguir poner en funcionamiento el auto nuevamente: cambió el aceite y las bujías y limpió el carburador, distribuidor y filtros.

Apenas había pasado una hora y media del primer salto y el auto estaba nuevamente en el agua. Esta vez los dos miembros de la tripulación salieron del auto tan pronto les fue posible a través de las puertas. El punto del ensayo era probar que si los ocupantes del Škoda no perdían la calma podían perfectamente salir del auto en casos de situaciones similares.

Tres años después de estas pruebas, «El Nadador» fue comprado por un empleado de larga trayectoria en la empresa. Luego de repararlo, su familia lo disfrutó por más de 40 años de servicios. Incluso llegó a sobrevivir a una tercera e inesperada inmersión en agua durante las grandes inundaciones que asolaron la República Checa en el año 2002.

Fotos: Prensa Skoda

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MÁS ARTÍCULOS…

suscribite a nuestro newsletter

Adsense

ENCUESTA DEL MES


¿Qué opinás del Restomod?

Adsense

Adsense