
El GS era fruto del grupo de trabajo de Robert Opron, que entró a trabajar en Citroën a principios de la década de 1960 como asistente de Flaminio Bertoni, que dirigió el Centro de Diseño desde finales de la década de los años 20 hasta 1964, año de su fallecimiento. Opron se había encargado ya de algunos proyectos como el rediseño del AMI 6 (que se convirtió en AMI 8), el del coupé SM, con motor Maserati o el de la berlina Citroën de los años 70 y 80; el CX.
El GS era una berlina media de cuatro puertas y cinco cómodas plazas dotada de suspensión hidroneumática, cuatro frenos de disco de alta presión con limitador automático en el eje trasero en función de la carga y del reparto de la misma, una precisa dirección de cremallera y un confort y un comportamiento en ruta típicamente Citroën. Uno de los puntos fuertes del GS era la carrocería, diseñada por primera vez con ayuda de una computadora y extremadamente aerodinámica y fluida.
Un motor de cuatro cilindros con muy bajas vibraciones (gracias a la arquitectura bóxer de cilindros opuestos), refrigerado por aire, brillante en sus prestaciones y cuya cilindrada se incrementó con los años hasta 1.300 c.c. permitía al GS (y al posterior GSA) alcanzar 150 km/h de velocidad máxima.
Así, el Citroën GS era un punto de partida perfecto para desarrollar un nuevo proyecto de diseño. La Carrozzeria Bertone, fundada en 1912 por Giovanni Bertone y desarrollada por su hijo Nuccio, tenía su sede cerca de Turín, en Italia, y realizaba diseños de automóviles de prestigio para numerosas marcas de todo el mundo.
Para bautizar el proyecto puesto a punto por el equipo de diseñadores de Bertone, la inspiración llegó del propio GS y más concretamente del lugar donde fue presentado a la prensa en 1970. La ambientación elegida para el evento fue la región francesa de la Camarga, célebre por sus salinas por las que corren en libertad grandes grupos de caballos blancos. De ahí llegó la elección del nombre de Camargue.
El GS Camargue, un auto perfectamente funcional, se presentó en 1972 en dos de los salones más importantes de Europa, el de París y posteriormente el de Londres, obteniendo un gran éxito en ambos.
Con el GS Camargue, el equipo de diseño consiguió desarrollar un cupé compacto que ponía de manifiesto el estilo moderno y aerodinámico del GS. Las líneas fluidas del GS Camargue le conferían una notable mezcla de elegancia y dinamismo. La altura al suelo, más baja que la del GS, daba al GS Camargue una posición de conducción más deportiva. El frente se caracterizaba por su diseño innovador, con líneas geométricas cuadradas muy regulares. Decididamente aerodinámico, el perfil de la carrocería era fluido y regular, subrayado por la línea continua del techo que confluía en una luneta trasera muy inclinada. La parte trasera se distinguía por los grupos ópticos que se extendían por todo lo ancho de la carrocería formando un alerón y por la luneta de cristal muy grande y de líneas curvas integrada en el portón levadizo, una especie de innovadora cápsula acristalada que permitía una visión completa del interior. El espacioso y luminoso habitáculo ofrecía una habitabilidad óptima para dos ocupantes gracias a sus envolventes asientos. La suspensión hidroneumática garantizaba un confort excelente y, al mismo tiempo, un impecable comportamiento dinámico.
Algunos años más tarde, la colaboración con la Carrozzeria Bertone prosiguió cuando Nuccio Bertone fue invitado por Citroën, en el año 1978, a presentar una propuesta para el sustituto del GS, en aquel momento en el cénit de su éxito, pero que la marca proyectaba reemplazar al cabo de entre cuatro y seis años. El proyecto se encargó de nuevo a Marcello Gandini, que con todo aquello que había aprendido con el GS en el ámbito de la construcción técnica y el estilo de Citroën, propuso una reedición del prototipo “Tundra” de Bertone, originalmente un cupé, al que se le añadieron dos puertas más y un portón trasero. Nació así el proyecto XB que, en 1982, dio origen al heredero del GS: el BX, primer Citroën de serie cuyo diseño fue externo al Centro de Diseño de la marca. La colaboración entre Citroën y Bertone continuó de manera fructífera en los años siguientes con la creación de los XM, ZX, Berlingo y Xantia, además del prototipo Zabrus sobre la base del BX 4TC, una especie de heredero virtual del Camargue.
Hoy, el GS Camargue forma parte de la colección histórica de Bertone y se expuso en el stand de Citroën en el salón Rétromobile de París de 2019, cuando la marca francesa celebró su centenario.
Fotos: Prensa Citroën
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