
A propósito del post del “Día del Inmigrante italiano”. Mi abuelo Marino nació en 1886 en Macerata, séptimo hijo de una familia de campesinos. Como no entraba en los puntos por el campeonato de la herencia su padre juzgó procedente exportarlo a la América.
Llegó a Buenos Aires consignado a algunos paisanos que lo acogieron como era usual y comenzó a buscarse la vida. Tras unos cuantos años como operario en los talleres del Ferrocarril ejerciendo el oficio del carpintero se casó con mi abuela.

Terminaron recalando por esas vueltas de la vida en la estancia Santa Juana de Duhau, en el sur de Santa Fe (Teodelina/Villa Cañás), él como encargado de algo, ella como cocinera.
Ya con 3 hijos regresaron a Buenos Aires y Marino decidió formalizar su condición de conductor motorista, ingresando en la Escuela Italiana de Chauffeurs de Antenor Parisio, tal como muestra el recibo número 510 extendido el 20 de octubre de 1920.

Instalados en La Paternal al año siguiente nacía mi padre y se inauguraba la carpintería mecánica. Algún vehículo fue necesario para auxiliar en el negocio familiar, para los eventuales paseos de fin de semana (la Woody Chevrolet 1934 retratada en Ezeiza en la llegada del GP de TC de 1952), alguna salida más jugada (como el volcador Chevrolet 1946 inmortalizado por Foto Rex de Monte Hermoso), o aventuras mayores como las ya relatas de la Familia Rodante.
Detalle para los amantes de las coincidencias tipo “Gachi, Pachi, ella, el novio, el ex novio, yo y estos dos pelo..dos”. Mi cumpleaños es el 20 de octubre…
Fotos: Archivo Tasso









Beppe Viola @
Quien sabe que pensarian los inmigrantes Italianos que hicieron grande la Argentina, como Don Marino, del actual gobierno Italiano, especialmente el Vice Primer Ministro Salvini , que pone en el rechazo de la inmigracion y su repression sus bases principales
TURATI @
Quiere que opine?
Beppe Viola @
Ud ya sabe….
Cuatro de copas @
Felicitaciones Don Tasso, conmovedora como todas nuestras historias de inmigrantes.
Peor que Salvini en Italia, los que cuestionan en Argentina las nuevas olas migratorias suelen ser hijos, nietos o descendientes de inmigrantes.