75 años atrás las tropas norteamericanas liberaban la planta de VW

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Soviet forced laborers at on the Schwimmwagen assembly line during World War II.
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El 11 de abril se cumplieron 75 años desde que las tropas de los Estados Unidos liberaron la planta de Volkswagen y la ciudad entonces conocida como “Stadt des KDF-Wagens”, que pasaría luego a ser Wolfsburg, al sur del Mittellandkanal. En la planta de Volkswagen, fueron liberados alrededor de 7.700 trabajadores forzados. A lo largo de las siguientes ocho semanas, los norteamericanos tomaron decisiones trascendentales para el futuro de la población, la ciudad y la planta industrial.

El breve pero marcado intermezzo bajo las reglas de los militares norteamericanos dejaron sentadas las bases de la democracia, la libertad y la reconstrucción de la región. En mayo, la planta ya estaba produciendo vehículos: los Kübelwagen para la U.S. Army, que fueron bautizados por aquel tiempo como Volkswagen Jeep. La ocupación norteamericana culminó sobre fines de junio de 1945, cuando la región se convirtió en parte de la zona de ocupación británica.

El 10 de abril de 1945, los últimos 50 Kübelwagen (Type 82) destinados al ejército alemán fueron terminados en la planta de Volkswagen. Las alarmas anunciaban el avance de los tanques norteamericanos en la zona. La planta, que en su mayoría había sufrido los destrozos de los bombardeos aéreos de 1944, al término del conflicto bélico había producido un total de 66.285 vehículos.

El 11 de abril, las tropas norteamericanas liberaron la planta y la ciudad en el Mittelandkanal. La avanzada llegó desde Fallersleben, a través del Mittellandkanal por el viejo puente de Hesslingen, y a lo largo de la ciudad sin encontrar ninguna resistencia militar. Ese mismo día, los norteamericanos avanzaron hacia Salzwedel y el Río Elba. Los mapas usados por la U.S. Army ni siquiera tomaban en cuenta la ciudad o la planta.

De repente, un vacío de poder dominó la zona. Después de que las SS y las fuerzas de seguridad de la compañía fueron doblegadas o habían abandonado el predio ante el avance norteamericano, y el Volkssturm se había disuelto, los trabajadores forzados y los prisioneros de guerra por fin vieron que había llegado el final de sus suplicios. Estaban hambrientos, pero se liberaban de la ira reprimida por el sufrimiento y las injusticias que habían soportado durante tanto tiempo. Se repetían algunos casos de saqueos, destrucción y violencia, y para mantener el orden, los trabajadores forzosos formaron un equipo de seguridad provisional consistente en prisioneros de guerra franceses y estudiantes holandeses que habían sido obligados a trabajar en la planta. Obtuvieron armas y vehículos en la planta y decidieron usar el cuartel de bomberos como su base.

Fritz Kuntze, el director de la planta de energía, había desobedecido previamente las órdenes de los líderes locales nazis de hacer volar la planta y los puentes cercanos. El germano-americano estaba determinado en prevenir daños por sabotaje en la planta de energía ya que era esencial para suministrar electricidad. Kuntze manejó hasta las bases de EE.UU que quedaban en Fallersleben junto con otros dos ingenieros, que también hablaban buen inglés y al padre de la iglesia católica, Antonius Holling. Convencieron a los mandos norteamericanos que debían demostrar su presencia militar allí.

El 15 de abril, los norteamericanos ocuparon la planta y la ciudad, desarmaron a los vigilantes auto proclamados y asumieron la responsabilidad de la administración. El staff de oficiales de la 9ª División llegó gradualmente durante esa jornada.

Alrededor de 20.000 personas habían sido forzadas a trabajar en la antigua Volkswagenwerk GmbH. incluyendo a 5.000 personas que provenían de los campos de concentración. En 1944, dos tercios de la gente que trabajaba en la fábrica estaban allí contra su voluntad, soportando como mínimo discriminación racial. Incluían a hombres y mujeres judías, prisioneros de guerra y conscriptos, como también a personas deportadas o desplazadas de otros países europeos bajo ocupación alemana.

En el día de la liberación, había alrededor de 9.100 personas trabajando en la planta, de los cuales más de 7.700 eran trabajadores forzados de otros países. El grupo más grande, eran unos 3.000 soviéticos, provenientes mayormente de Ucrania.

Los norteamericanos establecieron a Wolfsburg como el centro logístico para todas las personas desplazadas en el distrito rural de Gifhorn y organizaron su repatriación. En abril y mayo de 1945, los primeros convoys, que consistían en su mayoría en autos y camiones abiertos en buen estado, dejaron la estación de Wolfsburg hacia los países de origen de los antiguos trabajadores forzados. Algunos de ellos tuvieron que sobrevivir a la humillación y la persecución a su regreso, ya que usualmente eran vistos como sospechosos de haber desertado o haberse vuelto colaboracionistas de los nazis.

Los militares norteamericanos le dieron a “Stadt des KdF-Wagens”, como era conocida la actual Wolfsburg, sus primeras estructuras democráticas con el aMagistrat (la administración municipal) y un Stadtverordnetenversammlung (consejo ciudadano). En su primer encuentro el 25 de mayo, los miembros de ese consejo decidieron renombrar la ciudad como “Wolfsburg”. Al hacerlo, siguieron las sugerencias hechas por la administración municipal. La joven ciudad tomó su nuevo e histórico nombre del Castillo Wolfsburg, que aparecía nombrado en documentos ya en el año 1303.

En la planta de Volkswagen, los liberadores armaron un taller de reparación para sus propios vehículos militares. En la planta y sus alrededores, encontraron ciertos componentes y stocks de partes y reconocieron el potencial de las instalaciones para la producción de vehículos.

En mayo de 1945, las dependencias centrales de la 9ª división de la Armada ya enviaban reportes del comienzo del ensamblado de “Volkswagen Jeep” con una fuerza laboral de 200 hombres. Inicialmente, los norteamericanos eligieron a Rudolf Brörman, antiguamente jefe de inspección, como director de la planta. Un total de 133 Kübelwagen de posguerra se consiguieron completar en condiciones extremadamente precarias con el objetivo de abastecer las necesidades de transporte de las tropas norteamericanas. Estos vehículos significaron el regreso de la producción e iniciaron la conversión de la planta, de fabricación de armamento bélico a una planta de vehículos de uso civil.

Este proceso fue continuado por los británicos en junio de 1945, cuando se trasladaron a su zona de ocupación y asumieron responsabilidades por la ciudad y la planta de Volkswagen, reemplazando a los norteamericanos. Bajo condiciones aún muy desafiantes, iniciaron la producción en serie del Volkswagen Type 1, el Escarabajo, para uso civil, justo después de la Navidad de 1945.

Fotos: Prensa Volkswagen

Trabajadoras forzadas en la planta de armado de motores durante la Segunda Guerra Mundial.

Trabajadores forzados soviéticos en  la línea de montaje del Schwimmwagen durante la Segunda Guerra Mundial.

Mujeres en condición de trabajadoras forzadas fabricando minas anti tanques en la planta de Volkswagen durante el conflicto bélico.

Un grupo de trabajadoras y trabajadores forzados liberados en la planta satélite de Neindorf, unos 10 km al sur de Wolfsburg.

Estudiantes neerlandeses frente a sus barracas en el campamento de trabajadores.

Trabajadoras y trabajadores forzados franceses con la bandera tricolor luego de su liberación. La fotografía muestra la comunidad completa de la barraca 7/1 de la planta satélite de Neindorf el 14 de abril de 1945.

En esta imagen se puede apreciar parte del numeroso grupo de trabajadoras y trabajadores forzados de origen ruso poco después de su liberación.

Personas desplazadas recién liberadas de sus trabajos forzados, internadas e internados de los campos de concentración y prisioneras y prisioneros de guerra en Stadt des Kdf-wagens, esperando por su repatriación.

Tropas norteamericanas en la estación ferroviaria de Wolfsburg, con la planta de energía de Volkswagen de fondo.

Kübelwagen (Type 82) terminados junto a la planta de Volkswagen luego de la liberación de sus instalaciones.

5 Comentarios, RSS

  1. Impactante, increible que todo esto haya sucedido. Gracias por tanto detalle, hoy Wolfsburg tiene 120000 habitantes y es famosa por albergar la sede central de Volkswagen, eso es lo bueno.

  2. Güilbeis @

    Según comentario de un antiguo funcionario de la planta de Anchieta en Sao Paulo, la prensa que se usaba para estampar las tazas de los VW brasileros, se había usado en Wolfsburg para estampar los cascos para el ejército durante la WW II.

  3. Beppe Viola @

    En realidad, VW no seria nada sin la gestiòn inglesa del Mayor Ivan Hirst (le dieron el encargo a 28 anos) que fuè el que salvò lo que quedaba de la fabrica, reparando las maquinas herramientas, reclutando los tecnicos y operarios para limpiar los escombros y ponerse a producir el Kafer a pesar de que el gobierno de ocupaciòn ingles queria desmantelar la fabrica, vista solo como una fabrica de armamento.
    Hisrt, convencido de las cualidades del vehiculo (mucho mejor que los vehiculos contemporaneos) insistio para hacer una producciòn civil y empezar a exportarlos.
    ya desde el 1946 /47 se armaban 1000 VW al mes, y asi siguiò hasta que en 1949 se creò la Volkswagen GmbH

  4. Adolfo @

    Me imagino que, con el paso del tiempo, VW habrá pagado alguna indemnización a los trabajadores forzados, o a las familias de esos trabajadores.

  5. Horacio Moyano @

    Fiel y notable relato de la transformación de un despropósito político en una fascinante historia de resurreción humana e industrial en torno a la figura del escarabajo.
    En 1949 un joven alemán escribió un libro que arrancó cuando, haciendo dedo en una ruta de la Alemania, en sus primeros años de posguerra y rumbo a Hannover en busca de un trabajo; fue transportado finalmente por un incógnito conductor a bordo de un autito que no había visto nuca. De la charla a lo largo de los kilómetros cambió de destino y se dirigió por el resto de sus días hacia Wolfsburg iniciando un viaje que quedó plasmado en ese libro.
    Así en 1949 Heinz Todtman y Alfred Trischler publicaron ese libro llamado en alemán ‘Kleiner Wagen in grosser Fahrt’, algo así como Auto Pequeño en un Gran Viaje. En él narran con gran abundancia de fotos y detalles lo que fueron los primeros años del arranque de la fábrica de Wolfsburg. De sus trabajadores, muchos de los cuales luego de ser prisioneros forzados nunca volvieron a sus comarcas, de los que deambulaban por la zona volviendo de los frentes de batalla o los campamentos de concentración y encontraron empleo en una de las pocas industrias en funcionamiento. De la reconstrucción de la planta, sus viviendas, sus organizaciones sociales, objetivos de vida, capacitación técnica y todo ese milagro que se peoduciría en la década siguiente. Ese libro ya en el ´49 se distribuyó en pequeñas cantidades en Bélgica, traducido al francés y acompañando las primeras unidades de VW exportadas, para luego desaparecer de la circulación durante más de 4 décadas. A mediados de los ’90 Jacky Morel y Fabien Sabatès, pescaron milagrosamente un viejo ejemplar y luego de formatearlo a la moderna pero respetando rigurosamente su contenido; lo reeditaron como ‘Petite Voiture Grande Classe’ dando una inyección de poesía a las bibliotecas del mundo automotor.
    Casi indispensable para los incondicionales de VW y una lección poco conocida de vida para todos los demás.

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