Mercedes-Benz y los 120 años de evolución de sus volantes

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Mercedes-Simplex bei der Mercedes-Benz Classic Insight Nizza–La Turbie, 2017. Das Lenkrad ist mit zusätzlichen Hebeln zum Einstellen von Motorfunktionen ausgestattet. 

Mercedes-Simplex in the Mercedes-Benz Classic Insight Nice-–La Turbie in 2017. The steering wheel was equipped with additional levers for adjusting various engine functions.
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Con la reciente actualización de la Clase E (W213) de Mercedes-Benz, se presentó una nueva generación de volantes completamente digitales: el volante capacitivo. Su aro contiene dos zonas que detectan si el conductor está agarrando el volante. Los botones de control táctil ubicados en los brazos también funcionan con señales digitales. El camino hacia este vanguardista volante de Mercedes-Benz comenzó hace 120 años, por la entonces Daimler-Motoren-Gesellschaft, al sustituir una manija o una varilla de dirección por un volante más funcional. Esto ha derivado en el volante que conocemos hoy en día, un centro de mandos de alta tecnología que permite al conductor un manejo preciso y, al mismo tiempo, operar de manera cómoda y segura numerosos sistemas de confort y asistencia.

Los ingenieros y diseñadores trabajan de la mano y se centran en perfeccionar cada detalle. Se trata de apariencia y, sobre todo, de tacto. “El diseño del volante es un mundo en sí mismo y un desafío muy especial que a menudo se subestima”, dice Hans-Peter Wunderlich, Director Creativo de Diseño de Interiores en Mercedes-Benz, quien ha estado diseñando volantes durante aproximadamente 20 años. “Además del asiento, el volante es el único componente en el vehículo con el que tenemos contacto físico intensivo. Las yemas de los dedos sienten pequeñas cosas que normalmente no notamos. Si una irregularidad es perturbadora o el volante no se ajusta cómodamente en nuestras manos, no nos gusta. Esta sensación táctil se envía al cerebro como retroalimentación y determina si nos gusta o no el automóvil”. La conexión emocional con un automóvil se crea así a través del sentido del tacto.

El primer automóvil del mundo, patentado por Carl Benz en 1886, al igual que el “automóvil con ruedas de acero” diseñado por Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach en 1889, no tenía volante. Estaban equipados con una simple timón o manija de dirección porque en ese momento, los conductores de carruajes estaban acostumbrados a tirar de la rienda derecha o izquierda para dirigir a los caballos.

El ingeniero francés Alfred Vacheron es considerado el inventor del volante. Para la primera carrera de autos del mundo, desde París hasta Rouen en julio de 1894, había instalado un volante en lugar de la palanca de dirección habitual en su Panhard & Levassor, que era impulsado con un motor Daimler. Logró su objetivo, un mejor control, porque el movimiento de dirección de las ruedas delanteras se podía distribuir en varias vueltas de la columna de dirección desde una posición central neutral hasta los topes. Esto permitió una dirección más precisa y, por lo tanto, mayor control a velocidades de conducción más altas. Aunque el francés sólo consiguió terminar en 11ª posición, el volante prevaleció.

En 1900, Daimler-Motoren-Gesellschaft también equipó a su auto de carreras Phoenix con un volante. En este caso, la columna de dirección estaba inclinada, lo que facilitaba enormemente su funcionamiento. Sin embargo, cada movimiento de dirección requería un gran esfuerzo. En los modelos Mercedes Simplex introducidos en 1902, había palancas adicionales en el volante para regular las funciones esenciales del motor, como la sincronización del encendido y la mezcla de aire/combustible.

Las palancas para el ajuste manual de la mezcla de combustible y el encendido gradualmente se volvieron superfluas gracias a los avances de los motores. Sin embargo, una función adicional desde los primeros días del automóvil se ha mantenido hasta hoy: la bocina. La forma más simple de comunicación “de auto a X” comenzó con una bocina de bombilla montada en el aro del volante, seguida del botón del claxon en el centro del volante. El aro para bocina en los rayos del volante hizo su debut en la década de 1920. Era estándar hasta la década de 1970 y se hizo cada vez más refinado.

En 1949, el aro de la bocina también asumió la función de activar las señales de giro que eran comunes hasta mediados de la década de 1950. Para girar, simplemente se llevaba el aro hacia la izquierda o hacia la derecha. Luego, un brazo indicador de aproximadamente 20 centímetros de largo se desplegaba lateralmente fuera de la carrocería e indicaba el sentido del giro. Estos indicadores, que parecen extraños desde la perspectiva actual, fueron reemplazados por luces intermitentes de color amarillo anaranjado que se activaban girando el aro a través de una unidad de control central.

En la década de los años 50, el volante se convirtió aún más en una interfase central entre el automóvil y el conductor, como un centro de control para nuevas funciones de confort y mayor seguridad. En 1951, Mercedes-Benz introdujo una palanca de cambios en la columna de dirección en el 300 “Adenauer-Mercedes” (W 186) y en el 220 (W 187), lo que garantizó una mayor comodidad para el conductor y el pasajero delantero. Esto se debía a que, en ese momento, las plazas delanteras generalmente consistían en un banco continuo que podía acomodar hasta dos acompañantes. Hasta la década de 1970, la palanca de cambios en la columna de dirección seguía siendo un método generalizado para operar la transmisión. Otra función del volante se agregó en 1955 con una palanca para ráfagas con la luz de largo alcance. Sin embargo, la dirección en sí misma era a menudo agotadora, a pesar de la gran relación de dirección y el diámetro sobresaliente del volante. Por esta razón, Mercedes-Benz introdujo la dirección asistida en 1958 en la berlina 300.

En 1959, Mercedes-Benz revolucionó la ingeniería automotriz, particularmente en términos de protección contra accidentes, con el “Fintail” (W 111) -conocido en otros países como “Colitas”-. Esta berlina fue el primer vehículo del mundo en presentar un concepto de seguridad integrado que consistía en un habitáculo indeformable, zonas de deformación controlada, un nuevo volante de seguridad con una placa deflectora grande y deformable que reducía el riesgo de lesiones en caso de colisión, y una columna de dirección dividida que estaba desplazada hacia atrás. Esto hizo posible evitar el llamado efecto lanza. En vehículos anteriores con la columna de dirección rígida, se produjeron lesiones graves repetidamente porque la columna de dirección era empujada hacia el conductor en caso de impacto frontal. Para aumentar aún más la seguridad, Mercedes-Benz introdujo un sistema de dirección de seguridad patentado con una columna de dirección telescópica y un amortiguador de impacto, que se convirtió en estándar en toda la gama de autos de turismo en 1967.

Además, la primera palanca combinada hizo su debut en 1959 en los “Fintail” y “Ponton”. Siguiendo el lema “dos por uno”, incluía las funciones de ráfagas de luz y los intermitentes. En 1963, la palanca se extendió para incluir el accionamiento de los limpiaparabrisas y las funciones del sistema de lavado del parabrisas. El limpiaparabrisas se accionaba previamente con un tirador situado en la parte superior del panel de instrumentos.

El volante de seguridad de cuatro brazos introducido con el 350 SL Roadster en 1971 proporcionó una protección contra impactos aún mejor gracias a una placa acolchada ancha con amortiguador de impactos. Los brazos sirvieron como soportes para el borde. En caso de accidente, absorbían las fuerzas y se transmitían de tal manera que el aro del volante no podía romperse. El aro de la bocina desapareció, y los botones para la bocina se ubicaron de nuevo al centro del volante.

En diciembre de 1975, el Mercedes-Benz 450 SEL 6.9 fue uno de los primeros automóviles en equiparse con el llamado sistema de control de crucero de serie. El primer sistema de control de proximidad DISTRONIC por radar del mundo, que mantiene una distancia constante del vehículo que se encuentra delante, tuvo su estreno mundial en 1998, también en la Clase S (serie 220).

La búsqueda de la mayor seguridad posible condujo a otro cambio decisivo en el diseño del volante desde 1981. La razón fue la introducción del primer airbag del conductor en la Clase S (serie 126). Oculto detrás de la placa deflectora había un nuevo sistema de retención, que ofrecía un estándar de seguridad nunca antes alcanzado en caso de colisión. Los desarrolladores vitorearon; los diseñadores se tiraron de los pelos. Después de todo, los primeros airbags eran voluminosos, por lo que la placa deflectora tenía que ser mucho más grande. En el curso de desarrollos posteriores, sin embargo, fue posible doblar el airbag envasado al vacío de manera cada vez más compacta, y los diseñadores recuperaron protagonismo (para el diseño real). En 1992, el airbag del conductor se convirtió en equipo de serie en todos los automóviles Mercedes-Benz. El airbag del pasajero se presentó en 1994. La bolsa de aire se infla hasta un diámetro de 720 milímetros y un volumen de 64 litros en 30 milisegundos en caso de impacto. “Hoy tenemos el airbag más compacto del mercado”, dice Marcus Fiege, Jefe de Desarrollo de Volantes en Mercedes-Benz.

 

Otra revolución técnica se materializó en el volante multifunción, que se introdujo en 1998 junto con el sistema COMAND (Cockpit Management and Data). No sólo fue la multitud de funciones del vehículo, sino también los avances de los nuevos dispositivos de información, navegación y entretenimiento lo que requirió un replanteamiento de los controles del vehículo y su concepto de visualización. Un objetivo importante en el desarrollo de la Clase S de la serie 220 era facilitar la labor del conductor lo suficiente para que pudiera concentrarse en lo esencial: el tráfico y la experiencia de conducción. Con un nuevo volante multifunción estándar, el conductor podía controlar muchos sistemas y obtener información importante sólo con el pulgar. Por primera vez, el volante se combinó con la radio, un teléfono del automóvil y una pantalla en la consola central en la que se mostraban hasta ocho menús principales.

2005 vio el debut del por entonces nuevo modelo de la Clase M y la Clase S con un nuevo diseño del puesto de conducción: la palanca selectora de cambios se desplazó de la consola central a la columna de dirección. La nueva palanca de cambio DIRECT SELECT dejaba espacio entre conductor y copiloto y facilitaba su manejo. Botones adicionales para el cambio en el volante permitían la preselección manual de las siete marchas; las prestaciones de los motores de seis y ocho cilindros ahora podían extraerse de forma óptima en cualquier situación. Desde 2008, el SL Roadster se ofrecía con cambio deportivo 7G-TRONIC con levas de cambio en el volante.

 

Con las nuevas funciones, más y más cables, placas de circuitos y sensores fueron añadiéndose al volante. Para poder alojar todos estos elementos y el airbag, los volantes eran bastante voluminosos en los años 2000. Con el tiempo, el diseño se volvió más refinado. Se desarrollaron diseños que iban de una forma poligonal al principio, a formas geométricas con un círculo en el centro y radios que fluían.

El Clase E de 2016 fue el primer automóvil del mundo equipado con botones táctiles Touch Control en el volante. Permiten el control completo del sistema de info-entretenimiento con barridos con los dedos, sin necesidad de retirar las manos del volante. Como la pantalla de un Smartphone, los botones son sensibles al tacto y reaccionan a los movimientos de barrido verticales y horizontales de los dedos. Esto permite al conductor controlar todas las funciones de forma simple, lógica e intuitiva. Al presionar el botón se activa la función seleccionada. Cuatro botones adicionales por panel están destinados a funciones familiares como regular el volumen y manejar el teléfono.

La nueva generación de volantes con detección capacitiva que detectan la presencia de las manos en el volante fueron lanzados recientemente con el renovado Clase E. El aro del volante cuenta con sensores en dos zonas que detectan si el conductor tiene las manos sobre el volante. “Los sensores en la parte delantera y trasera del aro registran si el volante está siendo agarrado. No se requiere más el movimiento de la dirección para indicar a los sistemas de asistencia que el vehículo está bajo control”, explica Marcus Fiege. Los botones Touch Control integrados en los rayos del volante ahora también son capacitivos. Esto reduce las superficies operativas mecánicas al máximo. Los paneles de control continuos, que se dividen en varias áreas funcionales, se integran enrasados con los rayos. Al igual que con un smartphone, los toques se registran y evalúan a través de la tecnología de sensores capacitivos, que permite un funcionamiento intuitivo mediante gestos al deslizar y presionar símbolos familiares. Los materiales de alta calidad se han seleccionado de tal manera que la operación es posible incluso en un interior calentado por la luz solar. “El sistema reconoce automáticamente dónde está el dedo en todo momento. Y los botones están diseñados para temperaturas de más de 100 grados centígrados”, dice Fiege.

El volante está disponible en tres versiones: “Sport”, “Luxury” y “Supersport”. “Es el volante más hermoso que hemos construido”, dice Hans-Peter Wunderlich. “Las proporciones del airbag, los rayos y el aro son absolutamente armoniosos. El airbag no está oculto, sino que se presenta como una esfera halagadora. En la versión “Luxury”, los radios forman un cáliz inspirado en las elegantes flores de Callas en un aspecto de panel negro, en el que flota la esfera. En la versión “Supersport”, está sostenido por dos radios dobles en diseño de panel negro, reminiscencia de las tuercas de mariposa de los automóviles deportivos”.

El tamaño del volante se ha mantenido igual en comparación con la generación anterior. Mercedes-Benz ha desarrollado tamaños fijos para volantes. El promedio del volante es de 370 milímetros (“Supersport”) a 380 milímetros (“Lujo”), según la versión. El aro del volante tiene 29 milímetros de ancho y de 42 a 44 milímetros de profundidad. Hans-Peter Wunderlich: “El aro del volante es la clave de un volante. Su diseño geométrico es una ciencia en sí misma que no se puede encontrar en ningún libro de texto. El aro debe caber perfectamente en la mano. Si es un milímetro demasiado grueso, se siente abultadamente desagradable. Si es un milímetro demasiado fino, parece que está muerto de hambre. Y esa impresión nubla la sensación general del automóvil”.

Fotos: Prensa Mercedes-Benz

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